15 Octubre. Día de la Mujer Rural

Las mujeres juegan un papel indispensable en las economías rurales, tanto en los países desarrollados, como en aquellos en vías de desarrollo.

En 2007 la Asamblea General de la ONU estableció el 15 de octubre como Día Internacional de las Mujeres Rurales en reconocimiento a “la función y contribución decisivas de la mujer rural, incluida la mujer indígena, en la promoción del desarrollo agrícola y rural, la mejora de la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza rural”.

Las mujeres juegan un papel indispensable en las economías rurales, tanto en los países desarrollados, como en aquellos en vías de desarrollo. Así, a nivel mundial, la producción de bienes y alimentos, en un 80%, se realiza por las mujeres, que sin embargo sólo son propietarias de un 2% de los bienes en tierras o capital. Ellas son las encargadas de la tierra, de sus cultivos, de la preservación de las semillas, del reparto y cuidado del agua y del ganado o de la producción de combustibles para las familias y comunidades. Todo ello añadido al cuidado de descendientes y del resto de las personas -dependientes o no- que forman el núcleo familiar.
El medio rural las necesita porque son las responsables del asentamiento poblacional, evitando el envejecimiento o el abandono del medio. Son el motor de la innovación del medio rural y el centro de las políticas de desarrollo de éste. Su papel es imprescindible en la diversificación de la economía para el mantenimiento de los niveles de renta de sus familias y comunidades, contribuyendo así a la vertebración territorial.

Son muchos los problemas y discriminaciones que afectan a las mujeres rurales: la mayoría de ellas trabaja toda la vida en la agricultura o ganadería sin recibir ninguna remuneración por ello, añadiendo -como en el resto de las mujeres- estos trabajos al doméstico y al de cuidados; los débiles avances operados en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres no se han dado en el medio rural, donde las desigualdades son todavía más patentes; la carencia de infraestructuras, la dificultad para acceder a servicios y las escasas o nulas oportunidades laborales o formativas, obligan a las mujeres rurales a emigrar a las ciudades en busca de trabajo, formación y servicios; la falta de corresponsabilidad en los cuidados de las hijas e hijos y la desigualdad en los permisos por nacimiento para madres y padres, o de los cuidados de las personas dependientes -agravada por la falta de escuelas públicas infantiles de 0-3 años o servicios asistenciales- son un obstáculo para todas las mujeres para acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres, insalvable en el medio rural; la falta de proximidad de servicios sociales y asistenciales es un obstáculo más para que las mujeres, en el ámbito rural, puedan acceder a la sanidad, la educación o el cuidado de las personas dependientes. Tampoco podemos olvidar que en el medio rural las mujeres en situación de violencia machista difícilmente encuentran servicios próximos de información, prevención o ayuda.

En el estado español, los débiles avances operados en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres no se han dado en el medio rural. El avance que ha supuesto la Ley de Titularidad Compartida al reconocer el trabajo de las mujeres y sus derechos y el acceder a prestaciones a las que antes no podían, a pesar de ser importante, es una norma que no se ha desarrollado plenamente.

Por todo ello, la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical, en el Día Internacional de la Mujer Rural, manifiesta que:

  • Mejorar la situación de las mujeres rurales pasa por reconocer su valor fundamental, visibilizando su trabajo y necesidades, fomentando su capacidad emprendedora, empoderamiento y toma de decisiones, facilitando la conciliación de la vida laboral y personal, el cuidado de descendientes y dependientes.
  • Erradicar las desigualdades en el ámbito rural es una obligación del gobierno que implica al conjunto de la sociedad y que actuará en beneficio de la economía, evitando la despoblación y el envejecimiento poblacional.
  • Es necesario el incremento de medios y acciones para combatir las desigualdades en el medio rural y avanzar hacia un desarrollo sostenible e integrador de todas las necesidades y diversidades.
  • Es imprescindible el desarrollo e impulso de la Ley de Titularidad Compartida , garantizar su aplicación, informando y divulgando la norma, realizando el seguimiento sobre su aplicación y las acciones que sean necesarias para que su implantación en todo el ámbito rural sea una realidad.
  • La educación y formación de las mujeres en el ámbito rural es un deber del gobierno, como lo es el acceso a la sanidad y los servicios asistenciales. Los recortes efectuados por los gobiernos han frenado los débiles avances obtenidos en derechos. Es imprescindible revertir e invertir.
  • Son necesarias medidas para fomentar el asociacionismo de las mujeres rurales y una coordinación entre las administraciones públicas para luchar contra la desigualdad en el medio rural. Urge una política de estado basada en el respeto a la diversidad, el desarrollo sostenible y el medio ambiente.

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Madrid, 15 de octubre de 2014

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