22 de febrero, día europeo por la igualdad salarial de mujeres y hombres

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En España, una mujer cobra un 17,8% menos que un hombre por hacer el mismo trabajo. Los salarios no dependen únicamente de los factores relacionados con la productividad de las personas (como el nivel educativo, la experiencia, la ocupación, la categoría profesional y los meses trabajados por año y horas por semana).

logomujeres_CI_400Desde la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical denunciamos las grandes desigualdades salariales y manifestamos nuestro derecho a la igualdad. Solicitamos a los gobiernos que tomen las medidas legales necesarias que permitan romper la brecha salarial existente en la actualidad.

En la brecha salarial de género coinciden dos problemas: uno social y uno económico. El primero tiene que ver con la desigualdad de derechos de las mujeres frente a los hombres; el segundo, con la profunda injusticia que hay detrás de la disparidad de salarios entre dos profesionales que realizan el mismo trabajo. Es una diferencia aberrante que, además, se nota más cuanto mayor es la jerarquía de las personas empleadas.

La situación actual de la clase trabajadora es el resultado de las políticas neoliberales del gobierno anterior, que implantó leyes tan nefastas como la reforma laboral y la ley educativa LOMCE, de gran influencia en un sector feminizado. En los últimos datos, la discriminación salarial se acerca al 29%. La desigualdad de salario es una de las consecuencias de la desigualdad de género; una de las discriminaciones más notables por ser mujer. Mientras que las mujeres seguimos haciendo tareas domésticas y cuidando de mayores, los hombres ocupan cargos de responsabilidad.

Los trabajos se han precarizado, la jornada laboral se ha visto aumentada, con el consecuente deterioro de la salud de trabajadoras y menor tiempo para el descanso y ocio. Los servicios públicos han crecido en externalizaciones, privatizaciones y subcontratas, y se han vuelto más bajos en calidad, además de descuidar el bienestar de las personas en beneficio de las ganancias económicas de la empresa. El hecho de que el salario medio por horas de las mujeres europeas sea un 16,3% inferior al de los hombres significa que ellas trabajan gratis 58 días al año, indicó la CE en un comunicado.

La brecha salarial entre mujeres y hombres es injusta, injustificada e inaceptable a corto plazo. Pero a largo plazo se acumula en la carrera de una mujer y resulta que se traduce en una brecha mayor a nivel de la pensión, con una diferencia media del 39% en favor de los hombres. Se destaca también que a mayor edad aumenta la brecha salarial, de tal forma que las mujeres entre 55 y 59 años están afectadas por diferencias en su salario del 28,8%.  Esto es debido a que la mujer continúa encargándose de las responsabilidades familiares y a que tanto la maternidad como la potencial maternidad es un condicionante a la hora de encontrar un empleo.

¿Qué tenemos que hacer las mujeres para conseguir la igualdad?

Uno de los puntos clave sería aislar los roles que tenemos interiorizados desde que tenemos uso de razón. Los estados deberían propiciar medidas fiscales y económicas para que las responsabilidades familiares sean compartidas por todos los miembros de la unidad familiar; y crear servicios públicos de calidad de atención a las necesidades familiares. Al mismo tiempo, las empresas deberían de tener un plan de igualdad para evitar esas diferencias en los salarios e incentivar a las empresas para equiparar los sueldos.

Por último, cabe incidir que si las empresas tuvieran horarios flexibles posiblemente la brecha salarial disminuiría en todos los sectores y conseguiríamos el anhelado y justo a igual trabajo, igual salario.

Organización de Mujeres de la CI

22 de febrero de 2017

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La tasa de empleo de las mujeres españolas es muy baja (50,3%), 8,5 puntos porcentuales por debajo de la la media de la UE. Esto se explica en parte por la baja proporción de mujeres que trabajan a tiempo parcial en comparación con otros países: sólo una de cada cuatro trabajadoras (25,3%) trabajan a tiempo parcial, ocho puntos por debajo de la media de la UE (33%) y muy por detrás de países como Alemania, donde casi una de cada dos mujeres (47,3%) trabajan a tiempo parcial.

España se sitúa tres puntos por encima de esta media (19,3%) y es el país europeo en el que más ha crecido la diferencia de salarios entre hombres y mujeres desde que se inició la crisis en 2008. Por entonces era del 16,1%, más de un punto por debajo de la media de la UE. La tendencia en la mayoría de los países de la UE es a la inversa: la brecha salarial se va reduciendo.

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Según el informe Cómo combatir la brecha salarial entre hombres y mujeres en la Unión Europea publicado por la Comisión Europea, son muchas las causas que intervienen en la existencia de la diferencia salarial, causas que además están interrelacionadas. Entre ellas, destacan:

  1. La discriminación en el lugar de trabajo, factor que puede ser causa de la llamada discriminación directa según la cual las mujeres recibimos un trato menos favorable que los hombres.
  2. Las mujeres y los hombres tendemos a trabajar en sectores diferentes y a desempeñar diferentes empleos. Por ejemplo, en el sector sanitario las mujeres solemos ser enfermeras y los hombres son los médicos. Esto está directamente relacionado con nuestra socialización de género y los patrones de conducta que aprendemos desde la infancia. Además, la falta de corresponsabilidad en los cuidados de la familia y el hogar hace que las mujeres tendamos a trabajar con medias jornadas y tenemos menos posibilidades de ser contratadas para puestos de alta remuneración y ocupar puestos de responsabilidad.
  3. No se nos aplican las mismas prácticas laborables ni formas de remuneración, como pagas extra, prestaciones y complementos. La estructura real de los sistemas salariales conduce a diferencias en las condiciones de remuneración para ambos sexos.
  4. La infravaloración del trabajo y las capacidades de las mujeres, especialmente en las ocupaciones en las que predominamos, conducen también a peores sueldos.
  5. El llamado “techo de cristal”, o la escasa presencia de mujeres en puestos de liderazgo y de alto nivel, además de una baja representación en puestos relacionados con la política, la economía y las ciencias (sólo un tercio de las personas dedicadas a las ciencias y las ingenierías son mujeres).
  6. Las tradiciones y los roles de género, que determinan el papel que hombres y mujeres desempeñamos en la sociedad y que adquirimos desde la infancia, influyendo en decisiones como la elección de estudios.
  7. La conciliación de la vida familiar y laboral. Ante una falta de corresponsabilidad en los cuidados, somos las mujeres las que nos dedicamos más a fondo a la vida familiar, por lo que para poder conciliar ambas ocupaciones tendemos a emplearnos a jornada parcial. Estas dificultades para conciliar también afectan a nuestras oportunidades para progresar en el trabajo y recibir un mayor sueldo.

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