Agobio en las aulas de Bachillerato

El limbo de la lomce

Los alumnos aún no saben cómo será la prueba que tendrán que hacer para llegar a la universidad ni de qué asignaturas prepararse

Alumnado-IES-Juan-Enzina«Es vergonzoso que no sepamos nada. Tenemos que hacer algo para entrar en algún sitio y no sabemos qué. Nos estamos jugando nuestro futuro y no sabemos nada». Alba García estudia segundo de Bachillerato en el instituto Juan del Enzina y al igual que el resto de alumnos que están a punto de acabar el instituto y el año que viene empezar la universidad está perdida porque aún no se ha concretado cómo será la prueba que tendrá que realizar en junio para poder acceder a los grados.

Agobio, estrés, duda, indignación, inseguridad o frustración son algunos de los sentimientos que expresa el grupo de Ciencias de Juan del Enzina ante su futuro más inminente. Este mismo lunes, el Bocyl publicó que el examen al que tendrán que enfrentarse para cursar estudios superiores deberá realizarse antes del 16 de junio y que se creará la comisión en Castilla y León para desarrollar la prueba.

«Estamos dando palos de ciego, por eso esperamos que será algo similar a lo que hay ahora porque a estas alturas del partido no tenemos las reglas del juego, pero estamos jugando», describe gráficamente el director del Juan Enzina, Antonio Perandones, quien junto con el resto del profesorado va informando a los alumnos de las noticias que van surgiendo «a cuentagotas».

«Entre el parón legislativo y un Gobierno sin presupuesto está todo parado», en relación al «impass» en el que se encuentra actualmente otra reforma más del sistema educativo. La Lomce sigue en vigor, pero la negociación de los partidos políticos está yendo más lenta que las necesidades que marca el curso académico. Al agobio de los estudiantes suma «la indefensión del profesorado, que no sabemos qué dar a los alumnos, que se juegan su futuro».

Carmen Pederson quiere estudiar Medicina, una de las carreras que exige una mayor nota, y Mónica Fernández, Odontología, que tiene una nota de corte sobre el doce. A ambas les preocupa no saber qué hacer y mientras tanto, su profesora de Lengua y Literatura, María del Carmen González, se esfuerza en prepararles de todas las formas posibles: «Hacemos preguntas abiertas, tipo test —que son nuevas en estas pruebas— o comentarios de texto, irán más formados que nadie porque no podemos centrarnos en una prueba y a final de curso, en vez de repasar, tendremos que entrenarnos para el examen».

Las comunidades autónomas son las que se encargan de regular, dentro del marco de la Lomce, cómo será la prueba. Madrid, como indica Perandones, ya ha desarrollado la suya y en las diferentes comunidades se está tratando de forma diferente tanto el contenido como el nombre que recibe lo que hasta el curso pasado se denominaba selectividad.

«He cogido asignaturas que el curso pasado me servían para ponderar y ahora ni siquiera aparecen», lamenta Paula González, mientras Miguel Borge denuncia que aún no hay temarios claros y que algunas asignaturas se solapan. «En qué momento se plantea cambiar un sistema educativo afectando a una generación entera», critican los estudiantes de Juan del Enzina, para añadir a esta situación «la inestabilidad del Gobierno».

De momento, su profesora de Lengua continúa con su clase sobre Miguel Hernández con la vista puesta en el 5 de mayo, cuando tiene previsto acabar el temario para contar con algún margen que le permita trabajar en la prueba.

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En las Comunidades Autónomas se está tratando de forma diferente tanto el contenido como el nombre que recibe lo que hasta el curso pasado se denominaba selectividad.

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