El abuso y la crueldad del poder

autoridadMaría Montessori decía: «Si no hay autoridad, los niños no tienen dirección»; pero ¿a qué autoridad se refería?

  • Existen dos clases de autoridad: la autoridad del amor, como servicio (respetuosa, tolerante, racional), y la autoridad del miedo, como poder y mando (abusiva, intolerante, irracional)

Decía el dramaturgo Jean-Baptiste Poquelin, uno de los más grandes autores teatrales de la historia conocido como Molière, que se debía hablar de los vicios y los defectos humanos (de ahí el título de sus obras: El avaro, El misántropo, El enfermo imaginario, etc.), pero no de las personas, a las que había que respetar por encima de todo; un buen consejo a tener en cuenta siempre, y en especial, en nuestro país, en estos momentos tan compulsivos ante las diversas citas electorales. Pues bien, deseo tratar brevemente, aquí y ahora, de esos vicios y defectos, como el abuso y la crueldad de los poderes, de los cuales uno de los más llamativos es, sin duda, el poder político, con graves consecuencias sobre los ciudadanos porque sus autores ocupan puestos de gran responsabilidad social y han sido elegidos precisamente por los mismos ciudadanos.

Deseo centrarme, en estos vicios, de la mano de una mujer, la pensadora judía Judith Shklar (recordando que son ellas —las mujeres— las que más sufren los abusos y la crueldad de los poderes). Shklar, nacida en Letonia, es considerada una de las pensadoras más fascinantes de la filosofía política del siglo XX y ha sido la primera mujer catedrática de Harvard, una de las universidades de mayor prestigio en EE UU Se dice de ella que conocía bien la crueldad de las tradiciones no liberales y que su liberalismo no es el del mejor bien, sino el del menor mal; en su libro El liberalismo del miedo contempla con igual inquietud los abusos de los poderes públicos de todos los regímenes y dice que la mayoría de los organismos del gobierno se comportarán, en mayor o menor medida, de manera ilícita y brutal. Por eso, afirma Shklar que la crueldad es el mayor enemigo del liberalismo.

Es evidente que las dictaduras y los regímenes totalitarios son crueles y abusan de su poder, pero esto es también lamentablemente evidente, en mayor o menor grado, en diversas seudodemocracias y democracias incipientes. ¿A qué puede ser debido? Como educador, creo que obedece a la falta de desarrollo, en la sociedad en general, de esa triada clásica de la bondad, la belleza y la verdad, que podríamos denominar como facultades del espíritu; en suma, se debe a la falta de una verdadera educación de la sociedad, porque si esas facultades o virtudes no se han desarrollado en los primeros años del ser humano, lo que predomina posteriormente en él ha de ser el vicio.

Y si el vicio se instala en el poder, no parece difícil predecir sus efectos, uno de los cuales es siempre el abuso de poder, el autoritarismo, por lo que Platón decía que el poder habría que dárselo solamente a los que no lo desean. No olvidemos esta sabiduría del filósofo, pues bien se sabe que lo que más desea un vicioso y un ignorante es el poder, como mecanismo psicológico de «compensación» (a su vicio y a su ignorancia).

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Por ello, podemos afirmar que existen dos clases de autoridad: la autoridad del amor, como servicio (respetuosa, tolerante, racional), y la autoridad del miedo, como poder y mando (abusiva, intolerante, irracional). ¿Qué tipo de autoridad y de poder impera en nuestra sociedad? A la luz está: la autoridad del miedo parece ser la más extendida, cuya primera finalidad es el control y el mando, desde la familia y la escuela (es evidente en la educación tradicional), pasando por la mayoría de las instituciones y organizaciones, hasta los poderes más elevados del Estado.

A este respecto, la gran educadora María Montessori decía: «Si no hay autoridad, los niños no tienen dirección»; pero ¿a qué autoridad se refería?, todo verdadero educador lo sabe: la autoridad del amor, por eso, los niños y los adolescentes solo reconocen esta autoridad, y se rebelan contra la autoridad del miedo, por irracional e intolerante. Veamos algunas características de estos dos tipos de autoridad:

La autoridad del amor:

  • Se ejerce con sentido de responsabilidad y de consideración hacia los demás
  • Se caracteriza por el valor y el respeto hacia todo ser humano
  • Es liberadora, solidaria, fraternal y sin jerarquía
  • Defiende la colaboración frente a la competitividad
  • Proviene del humanismo y del reconocimiento de los Derechos Humanos
  • Genera autoestima y amor a la vida: la alegría de vivir
  • Comienza a manifestarse en las sociedades adultas, donde predominan los ciudadanos, los seres libres, con derechos y deberes

La autoridad del miedo:

  • Se ejerce con sentido de propiedad y sin respeto a los demás
  • Se caracteriza por el abuso de poder y el menosprecio de los inferiores
  • Es esclavizante, egocéntrica, individualista y jerárquica
  • Defiende la competitividad más que la colaboración
  • Procede de la sociedad patriarcal, un sistema totalitario y despótico
  • Genera complejos de culpabilidad e inferioridad, miedos, conflictos, desprecio a la vida: un valle de lágrimas
  • Es propia de las sociedades donde predominan los súbditos y los esclavos, sin derechos, solo con deberes; pero también se encuentra, en la sociedad moderna, como una autoridad demagógica bajo la apariencia de protectora.

La sociedad española será gobernada, dentro de poco tiempo, por unos u otros partidos políticos según decidan los ciudadanos. No soy tan ingenuo como para pensar que unos partidos van a ejercer la autoridad del amor, y otros, la del miedo, porque esta sociedad está bastante lejos de lo primero; pero parece indiscutible que, mientras unos partidos podrían ir dando pasos lentos hacia una sociedad más libre y justa, hay otros que se dirigen claramente hacia la involución y el retroceso.

¡Cuán grande es la responsabilidad de los ciudadanos españoles con derecho a voto!

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