Enseñar las emociones

El colegio rural agrupado de Trobajo del Cerecedo pone en práctica un programa de salud emocional como forma de prevenir conflictos y aumentar la atención del alumnado en las aulas.

Tras el impás vacacional, los pasillos de las clases se inundarán por las bulliciosas voces infantiles y adolescentes. A estas alturas del curso ya conocen su sitio, pero les costará, hoy más que nunca, en plena primavera estar en una sin moverse durante varias horas, mantener la concentración en los ejercicios de matemáticas e incluso el silencio. Hoy es un día importante para empezar bien en clase. En algunos colegios rezarán el padrenuestro en inglés. En otros, el maestro o la maestra esperarán que sus pupilos se comporten «como es debido».

CRA TRobajo CerecedoPero habrá profesionales que hoy empiecen hoy sus clases con una sencilla pregunta. ¿Cómo te sientes? Colocar los sentimientos en el primer plano servirá para sacar más partido a un día que va a ser duro.

La renovación pedagógica nunca perdió de vista esta máxima, pero las tan traídas y llevadas leyes educativas no han mirado mucho por su cumplimiento. Ahora nuevas hornadas de maestros y maestras introducen en el aula las técnicas de mindfulness para apaciguar ánimos y centrar el pensamiento.

Mindfulness (sati en la lengua Pali) es una técnica de concentración que consiste en la focalización intencionada de la atención en el presente, sin juzgar ni valorar la experiencia, solo aceptándola. Es una técnica para llegar a la autogestión emocional a través de la respiración y la atención a los sentidos y los sentimientos.

Y del mindfulness surge la entrada en algunas aulas de hábitos saludables para el cuerpo y la mente. Mindfulness prepara al alumnado para despertar la curiosidad, la autonomía, el descubrimiento, la experimentación y el desarrollo de emociones positivas, aumentando su motivación hacia el proceso de aprender. Es lo que dice la teoría.

El emocionómetro es una nueva herramienta en las aulas del Colegio Rural Agrupado de Trobajo del Cerecedo. «Cada mañana los niños y las niñas hablan en la asamblea de cómo se sienten, qué emoción predomina en ese momento, en qué parte del cuerpo la sienten. Utilizamos como herramienta visual el emocionómetro», explica el equipo docente involucrado en el programa.

El emocionómetro toma el pulso de la clase antes de comenzar con la dura tarea de enanchar el conocimiento de chicas y chicos. Se trata de no olvidar que quienes están en los pupitres sienten y que todo lo que sienten influye en su forma de estar en el aula y en la disposición hacia el aprendizaje.

Los resultados no se han hecho esperar. «A lo largo de las clases cuando surgen los conflictos se evita la sanción y el castigo para transformarlo en un diálogo sobre la emoción que ha desencadenado el conflicto, todo ello en un rincón acondicionado con un sofá que invita a la reflexión», explican.

Las emociones se han convertido en una ‘asignatura’ transversal en todas las dinámicas educativas. «La función de Navidad tuvo como telón de fondo en cada una de las actuaciones las emociones. Se trabajan rutinas de pensamiento con cada concepto de emoción. En Halloween trabajamos con la araña de las brujas las emociones», agregan maestros y maestras.

¿Cómo entra el mindfulness en el CRA de Trobajo del Cerecedo? Es el proyecto educativo para el que se están formando con ayuda del Centro de Formación e Innovación del Profesorado (Cfie) de León.

Se trata de trabajar con la alegrçia, el miedo, la tristeza, la rabia, la vergüenza, el enfado… Identificar las emociones. Y luego aprender a controlarlas para estar en el aquí y en el ahora que exige el aprendizaje en las aulas.

«En esta sociedad donde los niños están super estimulados, donde cuesta tanto controlar los impulsos, donde estarse quietos es un reto, donde las siglas TDAH aparecen con asiduidad en las aulas, donde el tiempo nos constriñe, el mindfulness surge como una rutina apaciguadora de los ánimos de la Comunidad Educativa», apunta el colectivo de maestros y maestras.

El Colegio Rural Agrupado (CRA) como centro público educativo se caracteriza por la diversidad de alumnado. «El mindfulness es una técnica que sirve para entrenar y mejorar el músculo de la atención, del mismo modo que dedicamos 2 horas a la educación física para trabajar nuestro cuerpo o 5 horas a las matemáticas también dedicamos un rato diariamente al mindfulness para sincronizar lo que sucede a nuestro alrededor con lo que pasa dentro de uno mismo», apuntan.

Consiste en el acercamiento específico, de manera consciente, para prestar atención plena a la realidad. Y lo que se busca es mejorar el foco mental y el funcionamiento y rendimiento académicos.

La respiración y la relajación son las dos técnicas que más ayudan en este proceso. «Trabajamos con nuestro alumnado para que de forma voluntaria traigan la atención al momento presente», aclaran.

¿Cómo empezaron a practicarlo?

Los minutos amables se aplican desde la etapa de Infantil.El alumnado de 3 a 5 años aprende a reconocer la respiración abdominal. Tumbados con una mantita sobre el estómago aprenden centrar la atención en la respiración abdominal.

Una vez que saben respirar, el mismo ejercicio se utiliza cada vez que tenemos que enfrentarnos a una situación tensa e inesperada (se va mamá, tenemos que hablar en público, reñimos con nuestro amigo….). Tres minutos amables son recomendables a la vuelta del recreo o al cambiar de actividad. También realizamos ejercicios de atención cotidiana centrándose en las pequeñas cosas.

Así, relajarse como un espagueti, contar hasta diez respirando, la técnica de la tortuga cuando me enfado…. forman parte del lenguaje cotidiano del alumnado del centro.

«La escuela está cambiando. Los docentes tenemos que cambiar con ella, debemos salir de nuestra zona de confort y adentrarnos en nuevos mundos para los que necesitamos formación», reflexiona el grupo.

«En la vida de nuestros niños y niñas, que corre tan deprisa siempre rodeada de estrés, la escuela puede y debe ser ese bálsamo que no sólo nos dé conocimientos sino que nos enseñe a caminar por la vida de una manera diferente», agregan.

La educación es incapaz de cambiar a la velocidad que cambian las necesidades de las personas y de la sociedad, opinan. Muchas metodologías se han quedado obsoletas y el desarrollo de las inteligencias múltiples nos obliga a recordar que hay vida más allá de pupitre.

Este grupo de trabajo de docentes, dedica a la formación en mindfulness tiempo fuera del aula. Generando un clima de conexión que se traslada y beneficia al centro.

Entienden que para mejorar el sistema educativo hay que introducir cambios, con calma, con reflexión, con formación, con iniciativa, con emprendimiento, con creatividad. Desde la escuela pública del CRA Cerecedo y apoyados por el CFIE de León con la asesora del centro Pilar Fernández quieren ser un referente de este cambio.


Noticia Diario de León

«Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto». Aristóteles.

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