La cosa pública

Estoy un poco despistada. Debe ser que no entendí bien qué era Democracia cuando me lo explicaron en clase.

AnaPollán. Futura estudiante de Filosofía

nube-jaulaEstoy un poco despistada. Debe ser que no entendí bien qué era Democracia cuando me lo explicaron en clase. A mí me dijeron que la democracia, como su propio nombre indica, era un sistema político y de gobierno en el que los ciudadanos y ciudadanas de un país eligen periódicamente a sus representantes. Y que es la ciudadanía la que decide el rumbo y las políticas de su país, siendo ejecutadas estas por meros representantes electos que se atienen a la ley y la voluntad popular.

Pues bien, ninguno de nosotros ha elegido a Felipe VI, con lo que no tengo ningún problema en deducir que lo que hay en España es una dictadura, revestida como se quiera, pero objetivamente, donde son vigentes cargos no electos.

Debatiendo estos días, me encuentro los trillados argumentos de siempre. “El rey fue elegido democráticamente” Pues vean ustedes: eso es mentira. Para empezar, Franco, dictador asesino y fascista, fue quien lo eligió su sucesor. Para seguir, el día que Juan Carlos fue nombrado rey, juró su cargo jurando también fidelidad a las leyes fundamentales franquistas y fascistas. Y sí, muerto el dictador, el Rey no se convirtió en un tirano. No por principios, quien los tiene no acepta nada de un fascista, sino porque descubrió que iniciando una apariencia aperturismo y libertad él y toda su descendencia tenían su vida, riqueza, lujos, opulencias, corruptelas y desmanes garantizados y exentos de cualquier ley. Así ha sido. Hay libertad, nadie mata. Pero el pueblo no decide, con lo cual, nos la han colado. Lo que hay es pantomima.

Yo, como tantos millones monárquicos incluidos, me considero demócrata. Y puedo asegurar que si he vivido 40 años de dictadura, terror, horror, sangre, muertes, odios… no acepto ser sucesora de un tirano, de un asesino, de un torturador. Cierto es que el Rey – dicen – consolidó la democracia. A saber. Le venía bien un pueblo “libre» que lo ovacione y no lo juzgue. Es menos cansado y tétrico que andar con tanques y los lujos son más seguros. Parece que no, pero reflexionó con atino.

Porque si consideraba tan vital al pueblo, si nos consideraba ciudadanos/as libres e iguales, si su convicción de servicio es tan profunda y sabe que su cargo procede de un humillante asesino ¿Por qué no renunció cuando todo se calmó, cuando existían ya partidos políticos? ¿Por qué no convocó un referéndum republicano cuando lo anterior que hubo al golpe de estado era una República democrática, libre, de progreso y constitucional? ¿Por qué decimos que la República fracasó, cuando no fracasó, cuando lo que pasó fue que fue secuestrada y ultrajada por antisistemas – militares, sí- que dieron un golpe de estado?

Y es que, ya siento que así sea, somos el colmo del cinismo. Resulta que lo patriótico es defender al rey y no al pueblo. Que la democracia no llegó en 1931 y fue tumbada por un dictador cuyo sucesor e hijos nos representan sino que llegó en el 78 gracias a un cargo vitalicio y electo por Franco.

Patriota es defender la Républica o, al menos, el referéndum que acabe con los súbditos y nos haga a todos/as ciudadanos/as. Demócrata es abolir y denunciar una institución sexista donde sólo el cargo puede ser heredado por varones. Demócrata es ser un ciudadano que controle y decida el presupuesto de su país, que financie comedores escolares, escuelas, hospitales, centros para discapacitados y ancianos y no palacios, carruajes, coronaciones, pantomimas y milongas. Demócrata es, ser embajador/a de tu país en naciones que no violen los derechos humanos, por suculento que suene negociar con dictadores. Patriota es que si me van a coronar y encuentro detractores, primero pregunto para saber qué quiere el pueblo al que representaré, señor, simple ciudadano, Felipe.

En cambio, aquí en España, que somos, oiga, muy nuestros, muy de darle vuelta a la realidad y muy de tradiciones rancias, estamos orgullosos de un reinado vitalicio, exento de responder ante la justicia y proveniente, pongan como se pongan algunos, los hechos son los hechos, de un dictador.

Pero, es sabido de todos, los antisistema somos los y las que queremos que el pueblo hable. ¡Qué cosas!

Salud y Républica, democrática, constitucional, transparente, plural, abierta y representativa. Donde tengamos igualdad, libertad y hermandad. Y sororidad. Eso siempre. O referéndum, sobre todo referéndum. Al menos nos empezaremos a creer que todo tiene algo de democrático.

 

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