Los alumnos de entornos difíciles se concentran en la educación pública

Los centros públicos asumen casi en exclusiva la formación de alumnos con entornos menos favorables, especialmente en las regiones menos desarrolladas

Informe-Repeticion-CCAA

  • Sólo un 8% de los alumnos de la privada y concertada viene de las zonas menos favorecidas, proporción que alcanza un tercio en la pública
  • La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas indican que la composición social de las comunidades autonómicas influye decisivamente en los resultados en PISA
  • El informe destaca el papel equilibrador de los sistemas educativos de Castilla y León, Navarra, Galicia, Aragón y la Comunidad Valenciana

El alumnado que proviene de entornos socioeconómicos menos favorables para las actividades educativas representa un porcentaje muy variable en las comunidades autónomas españolas y, dentro de ellas, también hay gran diferencia entre los centros públicos y los privados. La enseñanza privada atiende mayoritariamente a alumnos que cuentan con entornos socioeconómicos más favorables (el 65% de su alumnado) y participa poco en la formación de los alumnos cuyos entornos son desfavorables para la educación (8%). En cambio, esta última tipología de alumnos representa un tercio del alumnado de los centros públicos, porcentaje que alcanza el 50% en Extremadura, Canarias y Andalucía. Esa distinta composición del alumnado influye en el rendimiento medio de los centros, que se refleja en sus tasas de repetición y las puntuaciones en PISA, lo que da como resultado centros públicos más debilitados por este motivo.

¿Cómo se reparte el alumnado que proviene de entornos socioeconómicos menos favorables? La respuesta la da un informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que señala que dicho reparto es “muy variable en las comunidades autónomas españolas” y que, dentro de ellas,“también hay gran diferencia entre los centros públicos y los privados”. La enseñanza privada, contando la privada y la concertada –privada financiada con fondos públicos–, atiende mayoritariamente a alumnos que cuentan con entornos socioeconómicos más favorables (el 65% de su alumnado) y participa poco en la formación de los alumnos cuyos entornos son desfavorables para la educación (8%). En cambio, esta última tipología de alumnos representa un tercio del alumnado de los centros públicos, porcentaje que alcanza el 50% en Extremadura, Canarias y Andalucía, señala el informe. “Esa distinta composición del alumnado influye en el rendimiento medio de los centros, que se refleja en sus tasas de repetición y las puntuaciones en PISA”, añade el documento, “lo que da como resultado centros públicos más debilitados por este motivo”.

Las características socioeconómicas del entorno del alumnado inciden en las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje, el ritmo de avance en las etapas formativas y los resultados educativos. Parece obvio, pero a veces se olvida, enterrada la realidad por el triunfante discurso meritocrático. El informe de la Fundación BBVA y el IVIE lo recalca. Porque esas características difieren entre los centros públicos y privados de las distintas comunidades autónomas. Los centros públicos forman al 70% de los alumnos del sistema educativo español y los centros privados, concertados o no, al 30% restante, señala el informe. Además de por el volumen de estudiantes atendidos, los centros públicos y privados se diferencian por el perfil socioeconómico medio de sus alumnos, recuerda el informe. “Si se distinguen tres escalones en las condiciones de entorno que ofrecen las familias para la educación —más favorable, medio y menos favorable—, en los centros públicos predominan los alumnos de entornos medios (60%), pero hasta un tercio de sus estudiantes provienen de entornos socioeconómicos menos favorables. Por el contrario, los centros privados atienden mayoritariamente (65%) a alumnos que provienen de entornos más favorables y apenas están presentes en ellos los alumnos de entornos menos favorables (8%)”, señala el documento, perteneciente a la serie Esenciales.

En las comunidades con porcentajes mayores de alumnos provenientes de entornos menos favorables —Andalucía, Canarias, Extremadura, Región de Murcia y Castilla-La Mancha—, “aumenta sustancialmente el peso de los mismos en los centros públicos”, señala el informe. En cambio, en el resto de regiones la importancia de los centros públicos que atienden a alumnos con estas características es muy inferior. Las diferencias regionales en los centros privados se establecen, fundamentalmente, en el peso de los alumnos provenientes de entornos más favorables. Sobresalen por encima de la media en este sentido algunas de las comunidades más ricas —Navarra, Cataluña y Madrid—, pero también Castilla-La Mancha, una comunidad con menos renta y escaso peso de la educación privada, pero en la que los centros privados se concentran mucho en los alumnos que provienen de entornos más favorables. En cambio, los centros privados del País Vasco —otra comunidad rica, pero con un amplio sistema de conciertos educativos— no sobresalen por su concentración en el alumnado de entornos socioeconómicos más favorables, siendo mayoritarios en ellos los de entornos medios. Lo mismo sucede en la Comunidad Valenciana, Baleares, La Rioja, Galicia y Extremadura.

El entorno, fundamental

Los entornos de los alumnos son relevantes para sus resultados formativos, tanto en términos de las competencias alcanzadas como del ritmo de avance en los estudios, señala el informe. La puntuación PISA promedio en Ciencias de un alumno que estudia en un centro de entorno más favorable supera en España a la de uno menos favorable en 67 puntos, lo que equivale a dos años de estudio.

Es decir, el alumno con un entorno menos favorable tardará más tiempo en adquirirlas, probablemente perderá algún curso, y tendrá un nivel más bajo de competencias al final de sus estudios obligatorios, señala el informa. Sin embargo, esas diferencias no son de la misma magnitud en los distintos sistemas educativos regionales, oscilando entre 37 puntos (Castilla y León) y 94 puntos PISA (Canarias). Ello indica que el funcionamiento de los centros y los sistemas educativos regionales puede contribuir a que el efecto del entorno socioeconómico se amortigüe, o se agrave.

Diferente nota a los sistemas educativos

Los sistemas educativos más equitativos logran minimizar el efecto del entorno en los resultados de los alumnos, especialmente de los que cuentan con condiciones familiares menos favorables para el aprendizaje. Su contribución se refleja en una reducción de la distancia entre los resultados de esos alumnos desfavorecidos y del promedio de alumnos españoles. En ese sentido, sobresalen los sistemas educativos de Castilla y León, Navarra, Galicia, Aragón y la Comunidad Valenciana.

Otros cuatro sistemas educativos regionales, en cambio, logran que los alumnos que cuentan con entornos socioeconómicos favorables destaquen más en sus puntuaciones: Navarra, Comunidad de Madrid, Cataluña y Canarias. Se trata de un resultado positivo desde la perspectiva de la eficacia formativa que no siempre va acompañado de una ampliación de la brecha con los alumnos que provienen de entornos menos favorables. Así, mientras en Cataluña y Canarias la brecha mencionada se amplía porque los resultados de los menos favorecidos se sitúan por debajo de la media española, en la Comunidad de Madrid y, sobre todo, en Navarra, eso no sucede.

Muchos repetidores

Uno de los rasgos más negativos en el caso español es el elevado porcentaje de repetidores, una práctica mucho más extendida que en el conjunto de la OCDE, pese a que la mayoría de evaluaciones concluye que repetir curso no mejora el rendimiento. La probabilidad de ser repetidor es mayor en los centros públicos y se multiplica por 5,5 entre los alumnos de entornos desfavorables. Influido por este hecho y por la composición del alumnado de los centros, el porcentaje de repetidores antes de los 15 años es mucho mayor en los centros públicos (37,7%) que en los privados (17,1%). De nuevo las diferencias regionales son notables: mientras en Andalucía las probabilidades de ser repetidor se multiplican por de 3,8 en los entornos desfavorables, en la Comunidad de Madrid aumentan 9,7 veces, a si bien hay que advertir de que existen otros rasgos diferenciadores de los sistemas educativos regionales que inciden en este resultado.

“Las políticas de igualdad de oportunidades educativas en España deben orientarse a apoyar especialmente a los alumnos que se enfrentan a mayores obstáculos derivados de su entorno socioeconómico y a los centros en los que estos se forman, así como utilizar instrumentos cuya eficacia esté evaluada”, indica el informe [ver aquí informe completo].

La escuela privada concertada, que se sostiene con fondos públicos, no es para personas empobrecidas.

Un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Ivie da una nueva prueba de que el sistema escolar español segrega a los alumnos: los ricos, con los ricos y los pobres, con los pobres.

  • Un tercio de los alumnos de los centros públicos provienen de entornos socioeconómicos humildes; en los privados, incluidos los concertados sostenidos con fondos públicos, son un 7,5%.
  • La separación según su origen tiene consecuencias en el rendimiento de todos los alumnos: los estudiantes más favorecidos sacan 67 puntos más en PISA que sus compañeros de entornos humildes, equivalente a dos cursos completos.
  • Un alumno de un entorno más pobre tiene 5,5 veces más probabilidades de repetir curso que otro de un entorno rico.

El reparto de alumnos en función de su origen o clase social sigue una lógica muy clara en España: los centros públicos asumen “casi en exclusiva” la formación de los alumnos que provienen de entornos socioeconómicos menos favorables, explican los autores del estudio Diferencias Educativas Regionales 2000-2016, mientras los privados acogen a prácticamente todos los estudiantes con recursos, con todas las distorsiones que eso implica.

En cifras, en los centros públicos la mayoría del alumnado proviene de entornos medios (60%), acompañados de compañeros humildes (33%) y muy pocos con recursos (7%).

 

En los privados y concertados, la composición es muy diferente: la mayoría de los alumnos provienen de entornos acomodados (65,4%), hay un grupo intermedio en tamaño de alumnos medios (27,1%) y una minoría de estudiantes de entornos desfavorecidos (7,5%), según datos de la OCDE. En ambos casos hay significativas diferencias entre comunidades autónomas. En definitiva, la pública acoge casi cinco veces más cantidad de alumnos desfavorecidos que la privada y concertada

 

Las consecuencias de esta separación por clases son claras, explican los autores. “Influye en el rendimiento medio de los centros, que se refleja en sus tasas de repetición y las puntuaciones PISA, lo que da como resultado centros públicos más debilitados por este motivo”, escriben.

Las cuotas de la concertada

El estudio del BBVA y la Fundación Ivie incide en una línea de argumentación, que el sistema escolar es segregador, de la que ya vienen advirtiendo otros expertos. El pasado año, una investigación de los profesores F. Javier Murillo y Cynthia Martínez-Garrido, de la Universidad Autónoma de Madrid, señalaba que la comunidad madrileña es la segunda región europea más desigual en sus aulas, al nivel de Hungría y Rumanía.

Murillo ya señalaba cuando salió el informe que existe una relación directa entre el número de escuelas privadas, concertadas o no, y la segregación de un país o región. Y en España este es muy alto, al menos en comparación con otros países europeos (el 29% del alumnado en la etapa obligatoria está matriculado en un centro privado sostenido con fondos públicos).

“Pese a tener la misma normativa, tienen mecanismos de selección del alumnado”, explicó. Se refería Murillo, sin nombrarlo, a las famosas cuotas supuestamente voluntarias que establecen los centros concertados y que muchas familias no pueden pagar o a los comedores escolares, más caros en los centros privados que en los públicos y que también ejercen de barrera invisible.

El estudio de la Fundación BBVA explica que existen notables diferencias de la composición del alumnado por centros entre comunidades autónomas y que, en general, el nivel de renta de las mismas magnifica las diferencias. Así, en las regiones más pobres —Andalucía, Canarias, Extremadura, Región de Murcia o Castilla-La Mancha— la presencia de alumnos con menos recursos es más amplia en los centros públicos (entre el 43% castellano y el 55% andaluz). A la inversa, en las que tienen más recursos —Navarra, Catalunya y Madrid— registran una mayor presencia de estudiantes con más recursos en colegios privados.

El desempeño

Esta manera de distribuir el alumnado luego condiciona el desempeño que tendrán los propios alumnos en general, con independencia de su propio origen. “Los entornos de los alumnos son claramente relevantes para sus resultados formativos”, escriben los autores del estudio, “tanto en términos de las competencias alcanzadas como del ritmo de avance de los estudios”.

En cifras, esto quiere decir que un alumno que estudie en un centro con alumnado proveniente de entornos más favorables obtuvo una puntuación promedio en ciencias en PISA de 67 puntos mayor que otro matriculado en un instituto con estudiantes con menos recursos. 67 puntos en PISA equivalen a dos años de estudio.

“Es decir, el alumno de un entorno menos favorable tardará más en tiempo en adquirir las competencias, probablemente perderá algún curso y tendrá un nivel más bajo de competencias al final de sus estudios obligatorios”, explica el informe. La pequeña puerta para la esperanza es que los resultados oscilan a lo largo del territorio (la diferencia es de 37 puntos en Castilla y León y de 94 en Canarias), lo cual indica que “el funcionamiento de los centros y sistemas educativos regionales puede contribuir a que el efecto del entorno socioeconómico se amortigüe o se agrave”.

“Probablemente perderá algún curso”, desliza el informe. Esta es otra de las consecuencias de esta distribución del alumnado en función de la renta. En un país que sobresale (para mal) por el alto índice de repetidores (casi uno de cada tres alumnos de 15 años no está en el curso que debería por su edad), las diferencias entre centros según la titularidad no son pequeñas.

 

El número de repetidores en los centros públicos duplica con creces a los que hay en los privados, concertados o no (un 37,7% en los colegios del Estado frente a un 17,1% en los de iniciativa privada). El entorno también condiciona aquí: un alumno menos favorecido tendrá, de media, 5,5 veces más posibilidades de repetir curso que otro con más recursos.

 

Las diferencias entre regiones en este caso son importantes. Mientras en Andalucía las posibilidades de ser repetidor se multiplican 3,8 veces en los entornos desfavorables, en Madrid son diez veces mayores.

“El retraso de los estudios y la repetición de curso” en buena parte influenciados ambos por el reparto desigual de alumnos entre centros privados y públicos, “influyen mucho en el rendimiento de PISA y es un problema muy grave en España”, aseguran los autores del estudio a modo de conclusión.

En la misma línea argumentativa destacan que “los mejores resultados educativos medios de los alumnos de los centros privados de cualquier comunidad se deben, básicamente, a que sus entornos son más favorables que los de los alumnos de los centros públicos”. Y añaden: “Una parte relevante de esas diferencias está ligada al entornos socioeconómicos de las familias y los centros”.

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