Sin grilletes

El feminismo es hoy, con el ecologismo, el movimiento de transformación más radical. Las feministas llaman a una nueva huelga de 24 horas para el 8M. Y esperan que los sindicatos mayoritarios no se limiten a la ‘meter la puntita’ con un paro simbólico de dos horas.


Dicen que en la época de Tutankamon los esclavos que construyeron las pirámides-tumba tenían menos estrés que cualquier trabajador o trabajadora del siglo XXI. ¿Sabéis por qué?.

La respuesta me la dio mi hija mientras recorríamos las salas salas del British Museum donde el imperio británico concentró majestuosas obras de todas las grandes civilizaciones. Los esclavos que hicieron las pirámides, «no esperaban nada. Sólo podían elegir entre ser esclavos o morir».

Ahora tenemos la conciencia (o creencia) de ser personas libres y con derechos. Y esperamos que nuestros esfuerzos sean compensados. Lo primero es fruto de la evolución hacia la democracia representativa. Lo segundo es la lógica del pensamiento liberal.

Lejos de las ideas religiosas que prometen el paraíso en la otra vida, el liberalismo, que guarda gran parentesco con el protestantismo, plantea la recompensa terrenal a quienes se esfuerzan, trabajan y cumplen las normas del buen ciudadano (las ciudadanas, por lo general, les interesaron poco).

Esta misma idea alienta otra ‘religión’ muy de actualidad, como es el nacionalismo. El independentismo catalán, por ejemplo, tiene el convecimiento de que crear el estado catalán hará justicia a toda la riqueza que se genera en ese territorio bañado por el Mediteráneo e impregnado de cultura fenicia, del arte (y hasta el vicio) de comprar y vender, de mover el dinero y el pensamiento.

No, los esclavos no esperaban nada. Hasta que empezaron a rebelarse contra su destino atado a un grillete los Espartacos en Roma o los Kunta Kinte en Estados Unidos. En Europa, la revolución francesa marca el inicio de la conquista de los derechos humanos. Pero son los movimientos obreros, con los sindicatos socialistas, comunistas y anarquistas, los que ganan batallas que hoy parecen elementales como la jornada de ocho horas, las pensiones, las vacaciones retribuidas…

Calimeria Montiel Marcos, la primera columnista de este periódico, que no era pecisamente de izquierdas, pero sí una mujer comprometida con su tiempo y su tierra, alentaba hace un siglo a las modistas leonesas a que imitaran a sus compañeras del sindicato de la Aguja de Vizcaya, que se habían declarado en huelga para exigir mejoras salariales y menos horas de trabajo que les dejarían tiempo para acudir a los ateneos obreros a aprender a leer y a escribir y a descubrir el placer del saber.

cierre de la ultima mina del Bierzo Salgueiro Santa Cruz de Montes mineros /

Los mineros han representado la cultura obrera, el colchón de la combatividad social hasta hace muy poco tiempo. Han luchado incluso cuando sabían que ya estaba todo perdido, si acaso podían salvar la prejubilación de algunos y poco más. Pero lucharon. El Gobierno quiso humillarles y una gran parte de la sociedad les vilipendió. Les tacharon de privilegiados y chupones del Estado. Hace unos días a esos mismos mineros les hemos convertido en héroes por bajar a un pozo, esta vez no era de carbón y sacar a Julen, que en esta ocasión no era un minero, sino el pequeño niño que perdió la vida en el agujero.

Acabar con el carbón, aparte de los intereses de las eléctricas en desviar la producción hacia otras fuentes como el gas, era también acabar con los últimos rescoldos de la lucha obrera.

A base de grandes centros comerciales —pronto levantarán uno nuevo en La Granja— y otros ‘paraísos’ artificiales han logrado anestesiar a la población. Nadie quiere luchar. Nadie siente los grilletes. Si acaso ya habrá de qué culpar a políticos y sindicatos.

El feminismo es hoy, con el ecologismo, el movimiento de transformación más radical. Las feministas llaman a una nueva huelga de 24 horas para el 8M. Y esperan que los sindicatos mayoritarios no se limiten a la ‘meter la puntita’ con un paro simbólico de dos horas.

Ana Gaitero. Periodista

Ana Gaitero. Periodista

También te gustará...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Simple Share Buttons