¿Los mejores? ¿Solo marketing para captar alumnado?
En las puertas de la primavera florecen determinados colegios. «Los mejores», dicen. Así aparecen en los medios de comunicación y en alguna plataforma digital. Casi todos privados. Justamente, unas semanas antes de comenzar el proceso de escolarización. ¿Solo marketing para captar alumnado?
Pongamos las cosas en su sitio. Hay colegios buenos y no tan buenos. Como hay docentes mejores y peores. Como en todo. Como en cualquier profesión. ¡Faltaría más! Pero solo a unos pocos se les pone el cartel de «excelentes». En los medios de comunicación. Porque a lo mejor no piensa lo mismo la propia comunidad educativa que bien los conoce. Así que vayamos por partes.
«Nuestras universidades son tan buenas o mejores que otras extranjeras, no solo en docencia sino también en investigación»
Primero, las clasificaciones. Hacer un ranking en enseñanza es harto difícil. Ni siquiera entre universidades (Los rankings universitarios, mitos y realidad. V. Climent/ F. Michavila). Pongamos el más conocido o, al menos, el más publicitado: la Clasificación de Shanghai (ARWU). Está muy escorado hacia cierto tipo de investigación. ¿Por qué no aparecen universidades españolas en los primeros puestos?
Principalmente por la falta de premios Nobel y Medallas Fields y porque tienen un enfoque menos centrado en publicaciones de alto impacto (Sciencie, Nature) que las anglosajonas. Sin embargo, nuestras universidades son tan buenas o mejores que otras extranjeras, no solo en docencia sino también en investigación. Y así podríamos seguir con rankings.
En los niveles no universitarios, con PISA, por poner otro ejemplo ¿Realmente tienen más «calidad de enseñanza» los centros de comunidades autónomas que ocupan los primeros puestos o hay que considerar otras muchas más variables además de los resultados de las pruebas? (La inutilidad del informe PISA para las escuelas. J. Carabaña)
Si esas clasificaciones son cuestionables, no digamos las publicitadas estos días por ciertos periódicos. ¡Qué casualidad que «los mejores colegios» sean cada año privados (y bien privados) aunque siempre se cuelen de rondón un par de públicos! ¿Para despistar? Se sabe que en algún caso empresas potentes han pagado por relumbrar en el listado de honor. Seguramente sean buenos colegios, incluso excelentes, pero llegar a afirmar categóricamente que son mejores que el resto…
¿Qué hace bueno a un centro educativo?
Nos puede dar pistas el reciente estudio Escuelas resilientes: excelencia en centros educativos desafiados por la pobreza, elaborado por EsadeEcPol, Fundación la Caixa y Save the Children. Se analizan miles de datos y aportan bastante luz sobre lo que puede hacerse en un centro educativo para mejorar la trayectoria de su alumnado.
Conclusiones y recomendaciones: desarrollar un plan de inversión creíble y eficiente de los recursos educativos, aumentar la dotación de personal docente y no docente, fortalecer la estabilidad de los claustros, incentivar el liderazgo educativo, ampliar oferta de actividades extraescolares, identificar la vulnerabilidad social y el progreso como parte del seguimiento del aprendizaje del alumnado y facilitar la transferencia de modelos y experiencias entre centros.
Son recomendaciones que pueden trasladarse a cualquier centro educativo, escolaricen a un porcentaje mayor o menor de alumnado en situación de vulnerabilidad. Porque lo que caracteriza a un buen centro es su capacidad de dar respuesta a las necesidades y proyectos de su alumnado. Todo centro educativo es una organización compleja y, al mismo tiempo, una comunidad singular: un proyecto común. Esa puede ser la clave. Hay mucha literatura pedagógica con diferentes paradigmas (escuelas eficaces, movimiento de mejora de las escuelas, etc.) y abundante normativa sobre organización de centros.
Definir sus características ha sido una constante desde siempre. Evaluar su funcionamiento, no tanto. Desde el plano institucional (MEC) en los años noventa se puso en marcha un estupendo plan de evaluación de centros (Plan EVA) que al poco tiempo se paralizó. Luego, es verdad que un número apreciable de centros han realizado (y realizan periódicamente) su propia autoevaluación. Que un centro educativo sea capaz de autoevaluarse, serenamente, ya es un rasgo muy significativo de que es un buen centro docente.
Cinco pilares básicos sobre los que se asienta la calidad de un centro educativo.
- Uno, su Proyecto Educativo: valores, fines y prioridades de actuación, proyectos curriculares de etapa, documentos institucionales (RRI, PGA), plan de mejora, planes de convivencia, de atención a la diversidad, de orientación y acción tutorial, etc.
- Dos, el personal docente y no docente: plantillas suficientes, composición equilibrada de perfiles profesionales, estabilidad laboral, condiciones laborales dignas, liderazgo educativo, coordinación y trabajo en equipo, etc.
- Tres, la cultura de centro: metodologías docentes innovadoras y asumidas por todo el profesorado, uso habitual de tecnologías en la enseñanza, implantación de programas educativos, impulso de actividades complementarias y extraescolares, ambiente escolar respetuoso, colaboración con otros centros, etc.
- Cuatro, las instalaciones, espacios y medios: localización y habitabilidad del edificio, accesibilidad y seguridad, servicios (transporte, comedor, etc.), etc.
- Y cinco, la participación de la comunidad educativa: órganos de gobierno (claustro, consejo escolar), estilo de gestión y dirección, asociaciones (AMPA, de alumnado, etc.), tutorías, conexión con el entorno próximo, etc.
¿Cuáles de estos aspectos se tienen en cuenta a la hora de presentar públicamente un listado de «los mejores colegios»? Además del estrato social del alumnado, se tiene la impresión de que solo se valoran un par de puntos y, sobre todo, programas que «venden» imagen exterior como bilingüismo y tecnologías.
Marketing para atraer clientes, que es de lo que se trata ante las consecuencias de caída de la natalidad en las matrículas escolares…


