Manifiesto 8M 2026. «Mujeres que cambian el mundo: activismo en acción»

El movimiento feminista dirige su activismo a cambiar la visión androcéntrica del mundo y el sistema patriarcal que nos niega la igualdad, que nos cosifica, que nos priva de nuestros derechos, que perpetua la brecha de género, que consiente los feminicidios, la misoginia y la violencia vicaria.

La paridad entre mujeres y hombres ha evolucionado en los últimos años, pero aún queda mucho camino desde la igualdad formal contemplada en las leyes hasta la igualdad real, sentida y vivida en el día a día. Este 8M, un año más, queremos haceros partícipes de las injusticias que sufrimos las mujeres:

-Seguimos enfrentándonos a la brecha salarial y a la falta de medidas reales para la conciliación. Más de la mitad de las mujeres cobran menos que sus compañeros debido a la segregación laboral. La falta de medidas de conciliación efectivas hace que las mujeres que desean ser madres lo vean como un problema para su carrera profesional.

-En el mercado laboral las mujeres siguen enfrentándose a desafíos que les impiden avanzar en su carrera profesional. A pesar de los avances, seguimos siendo infravaloradas, sufrimos mansplaining continuamente, nuestras opiniones no son tenidas en cuenta de la misma manera y no recibimos las mismas oportunidades para liderar equipos.

-El acoso laboral y sexual en los puestos de trabajo está gravemente normalizado y sigue existiendo una enorme e insoportable tolerancia hacia el mismo.

-La normalización de la violencia sexual en todas las civilizaciones constituye un problema estructural grave. El acoso diario que sufren las mujeres por parte de hombres en entornos educativos, familiares o espacios públicos continúa, al mismo tiempo que se silencia de forma preocupante.

– El aborto libre, público y gratuito se enfrenta con grandes obstáculos en nuestro Estado: los objetores de conciencia dificultan la práctica de la interrupción del embarazo en diversas provincias del territorio español y las mujeres de zonas rurales deben desplazarse a grandes distancias para poder realizarlo. Como resultado de estas y otras circunstancias, la inmensa mayoría de las interrupciones del embarazo se realizan en clínicas privadas o concertadas. Además de todos los obstáculos formales y éticos, las mujeres soportan el ser increpadas por los colectivos antiabortistas en la misma puerta de hospitales y clínicas.

Nuestros logros siguen sin hacer historia; a pesar de las leyes promulgadas en favor de la igualdad de representación y a pesar de que poco a poco vamos teniendo un imaginario y un sitio propio en la cultura, en general nuestros productos culturales, se siguen obviando en libros, museos, cine, documentales u otro tipo de testimonios. Estas vulnerabilidades aumentan todavía más en el caso de mujeres racializadas, migrantes, con diversidad funcional o cualquier diferenciación que las aleje de la norma impuesta por el hombre,
blanco y heteropatriarcal.

Por todo ello, un año más, desde la Organización de Mujeres de STECyL-i exponemos las desigualdades y abusos que persisten hacia nuestro colectivo. Nos comprometemos a detectar y denunciar las actuaciones que vulneren el cumplimiento de nuestros derechos como mujeres y como personas.

Finalmente, celebramos el activismo feminista, reivindicando la necesidad de su existencia y agradeciendo a todas aquellas mujeres que lo ejercieron y ejercen, su labor y resiliencia, impulsora de los cambios el mundo.

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