28 de junio. Día Internacional del ORGULLO LGTBIQA+ La igualdad también se conquista en los centros de trabajo

El 28 de junio no es solo una fecha de celebración. Es una jornada de memoria, reivindicación y defensa de los derechos conquistados por el movimiento LGTBIQA+ tras décadas de lucha colectiva.

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Este 28 de junio seguimos reivindicando igualdad real, derechos laborales y vidas libres de discriminación.

Desde la Confederación Intersindical queremos reconocer los avances sociales y legislativos alcanzados, fruto del trabajo de muchas personas y colectivos que se enfrentaron a la discriminación, la persecución y el silencio. Pero también queremos recordar que la igualdad legal no siempre garantiza la igualdad real.

La discriminación hacia las personas LGTBIQA+ continúa presente en nuestra sociedad y también en el ámbito laboral.

Las personas trabajadoras no dejamos nuestra orientación sexual, nuestra identidad o nuestra expresión de género en la puerta del centro de trabajo. Sin embargo, todavía existen realidades de invisibilidad, discriminación o desigualdad que condicionan la vida laboral de muchas personas.

El miedo a hacer visible una relación, la dificultad para denunciar comentarios o comportamientos discriminatorios, los obstáculos en el acceso al empleo de muchas personas trans o la falta de reconocimiento de la diversidad en determinados sectores siguen demostrando que queda camino por recorrer.

La defensa de los derechos LGTBIQA+ forma parte de la acción sindical porque hablamos de condiciones materiales de vida: acceso al empleo, estabilidad laboral, salud laboral, prevención del acoso, igualdad de oportunidades y dignidad en el trabajo.

La negociación colectiva debe ser también una herramienta para avanzar en igualdad: incorporando medidas reales contra la LGTBIfobia, protocolos efectivos, formación, protección frente a la discriminación y reconocimiento de todas las realidades familiares.

Nuestro compromiso con los derechos LGTBIQA+ nace también desde una perspectiva feminista, porque las desigualdades no afectan a todas las personas de la misma manera.

Las mujeres lesbianas, bisexuales y trans han sido históricamente invisibilizadas, incluso dentro de los propios relatos sobre diversidad. Sus experiencias y reivindicaciones deben ocupar un lugar central.

La precariedad laboral, las brechas salariales, la temporalidad o las dificultades para acceder a determinados empleos afectan con especial intensidad cuando se cruzan con otras formas de discriminación.

No podemos hablar de libertad sin hablar también de condiciones dignas para poder ejercerla.

Frente a quienes intentan convertir la diversidad en una cuestión simbólica mientras cuestionan derechos fundamentales, defendemos que la igualdad requiere políticas públicas, servicios públicos fuertes, educación, recursos y compromiso social.

El Orgullo nació como una reivindicación colectiva y debe seguir siéndolo: memoria de quienes fueron perseguidas y responsabilidad con quienes aún hoy sufren discriminación.

Desde la Confederación Intersindical reafirmamos nuestro compromiso con un sindicalismo feminista, transformador y comprometido con la defensa de todas las personas trabajadoras.

Porque una sociedad más justa se construye garantizando derechos para todas las personas.

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