La educación pública logra mejores resultados que la privada en el Informe PISA cuando se igualan las condiciones sociales

La evaluación muestra que la ventaja inicial de la privada se invierte cuando se descuenta la distorsión generada por el nivel social tanto individual como del centro de enseñanza

Los estudiantes de centros educativos privados españoles, incluyendo a la educación concertada, tienen, en promedio, mejores resultados que los de la enseñanza pública en el Informe PISA. Pero ello se debe a que la pública acoge a muchos más chavales desfavorecidos. Cuando las condiciones sociales de unos y otros centros se igualan, una de las posibilidades estadísticas que permite la evaluación internacional publicada este martes, la situación cambia y son los de la pública quienes logran mejor rendimiento.

Si se toman los resultados en bruto de los estudiantes de una y otra red, los de la privada están claramente por delante. Obtienen 24 puntos más en matemáticas, 23 en ciencias, y 21 en lectura. Es decir, llevan aproximadamente un curso escolar de ventaja.

Si se neutraliza el índice socioeconómico y cultural de los estudiantes ―el ISEC, que PISA elabora con información sobre el nivel educativo de sus padres, su tipo de empleo y las condiciones del hogar donde viven―, la diferencia se reduce a una tercera parte. Los adolescentes de la privada siguen en cabeza, pero solo les sacan siete puntos a los de la pública en el examen de ciencias, que es el único al que PISA aplica en esta edición del informe el filtro ISEC. En los promedios internacionales la brecha entre los resultados educativos también se reduce mucho al controlar esa variable.

El informe aplica un segundo filtro que iguala no solo las condiciones socioeconómicas individuales de los estudiantes, sino las del conjunto del centro educativo. Y al hacerlo, la ventaja se invierte, y los alumnos españoles de la pública aventajan en 4 puntos a los de la privada. En la OCDE y la UE pasa lo mismo, con diferencias todavía más abultadas: la pública pasa a estar 10 y 18 puntos por delante respectivamente.

“Controlar el ISEC individual y la composición por centro nos ayuda a ver qué efecto tienen otras cuestiones sobre el aprendizaje. Unos factores que son básicamente la calidad docente del centro, su organización, los planteamientos curriculares…”, señala Sheila González, politóloga de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad educativa. “Y una lectura de este resultado sería que los profesores de la pública están mejor preparados. Porque son los que se han presentado a oposiciones, los que tienen mejores condiciones laborales, y seguramente, a pesar de los problemas que existen, los que disponen de más recursos como aulas de acogida o personal de apoyo”.

Neutralizar el ISEC es un artificio estadístico que de un lado es útil y del otro resulta arriesgado, advierte González. “Podemos acabar diciendo que la pública, si anulamos toda la composición social, funciona mejor que la privada y la concertada. Pero en la práctica es la pública la que concentra la mayor parte de las necesidades sociales. Es decir, un escenario limpio en ese sentido no existe. Y corremos el riesgo de pensar que no es tan grave, cuando sí lo es. Las composiciones del alumnado en los centros importan”.

La mayor utilidad del filtro estadístico, añade la investigadora, es mostrar que distribuyendo “al alumnado de forma equilibrada entre los centros, la red pública funciona bien, lo que refuerza la justificación de la lucha contra la segregación escolar” por motivos socioeconómicos. Algo que resulta especialmente importante en España, el país que, según calculó Save the Children usando los microdatos de PISA en 2022, lidera la segregación en la OCDE.

La edición de este año del informe muestra un cambio. En 2022, incluso después de aplicar el filtro ISEC individual de los alumnos y el del centro educativo, la privada seguía estando cinco puntos por delante en matemáticas.

Miguel Recio, que fue responsable del gabinete de análisis de la federación de Enseñanza de CC OO, apunta como uno de los motivos de la mejora de la escuela pública el hecho de que entre 2018 y 2024 (los datos de 2025 y 2026 aún no están disponibles), el Ministerio de Educación transfirió a las comunidades autónomas 8.756 millones para varios programas educativos que han beneficiado sobre todo a esta red educativa. Bien porque los fondos iban destinados a crear plazas en la pública o bien porque eran programas dirigidos a apoyar al alumnado desfavorecido, como el PROA+. Y que esos recursos adicionales han permitido a los estudiantes de la pública resistir mejor la crisis educativa que refleja la nueva edición de PISA.

El sociólogo de la Universidad de La Laguna, José Saturnino Martínez, agrega que el informe refleja que el mayor hundimiento de los resultados se ha producido, tanto en España como en el conjunto de la OCDE, en el alumnado del cuartil socioeconómico más acomodado. Y como este asiste “en mucha mayor medida a la escuela privada”, es coherente que esta red educativa haya bajado más.

En casi todas las comunidades autónomas la pública sale mejor parada cuando se igualan las condiciones socioeconómicas. En algunas con diferencias marcadas, como Galicia, 26 puntos; Murcia, 18; Cantabria, 17, o Andalucía, 16. En Galicia y Cantabria, la pública sale mejor parada incluso sin descontar el ISEC.

En cuatro territorios la privada logra mejor rendimiento incluso después de anular el ISEC: Baleares, con 5 puntos de ventaja; Canarias, 14; y País Vasco y Navarra, con 32.

PISA también muestra que la escuela pública tiene un peso relativamente pequeño en España comparado con el resto del mundo desarrollado. Matricula al 69,4% de los estudiantes de 15 años, cuando en el conjunto de la OCDE el porcentaje se eleva al 83,2%, y en la UE, al 85,6%.

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