Manifiesto conjunto Villalar 2026
Hoy, 23 de abril, celebramos una vez más el día de Castilla y León, y lo hacemos conmemorando su 50 aniversario. El 23 de abril de 1976, se celebró en esta campa de Villalar de los Comuneros la primera concentración autonomista de Castilla y León. Pese a que las autoridades gubernativas la prohibieron, unas 400 personas se manifestaron convocadas por el Instituto Regional Castellano-Leonés, asociación nacida meses antes que aglutinaba a intelectuales, profesores universitarios, periodistas, ecologistas y representantes de partidos políticos.
Aquel año la Guardia Civil disolvió la concentración y las actuaciones musicales no pudieron celebrarse. Al año siguiente cerca de 20.000 personas asistieron a celebrar Villalar. En 1978 más de 200.000 personas se concentraron en la campa para reivindicar la comunidad autónoma y las libertades en pleno proceso constitucional en España.
En estos 50 años Villalar se ha consolidado como símbolo común para Castilla y León. Es un día de reivindicación de unos valores, lucha antiseñorial, movimiento juntista, resistencia frente al centralismo imperialista, cultura comunal en concejos abiertos y participación en cortes y parlamentos, que sirven de estímulo al sentimiento de orgullo y pertenencia a la Comunidad.
Estos mismos valores se recuperaron y adaptaron hace 50 años en plena transición a la democracia cuando reivindicábamos las libertades políticas, los derechos civiles y la justicia social.
Hoy las organizaciones, asociaciones y entidades firmantes de este manifiesto queremos celebrar Villalar poniendo en valor el carácter reivindicativo de esta fiesta, en la que los pueblos de Castilla y León nos seguimos manifestando contra las políticas reaccionarias que siguen debilitando el estado de bienestar y los servicios públicos de calidad en nuestra Comunidad. La memoria colectiva conserva numerosos episodios en los que la adversidad parecía imponerse sin remedio. Sin embargo, la experiencia demuestra que la Comunidad ha sabido afrontar momentos difíciles gracias a la perseverancia, la organización y la confianza en la razón como ariete.
También queremos reivindicar un mundo mejor, sin guerras ni genocidios. Los abajo firmantes nos comprometemos a seguir defendiendo los derechos humanos, la paz y la democracia en la fiesta de Villalar de los Comuneros y elevamos nuestro grito de “No a la guerra”.
Aunque el Gobierno Autonómico sigue ninguneando el Día de la Comunidad en Villalar de los Comuneros la ciudadanía seguirá acudiendo a la campa, año tras año, para reafirmar la lucha democrática y por los derechos, no solo de los pueblos del mundo, sino también de esta tierra, castigada durante décadas por políticas de derechas que han favorecido la despoblación, el éxodo de los jóvenes, el empobrecimiento, la desigualdad social y territorial, el deterioro ambiental y la pérdida de esperanza.
Castilla y León vuelve a estar en la casilla de salida tras las elecciones autonómicas del 15 de marzo, con el agravante de que los dos partidos políticos que van a volver a constituir el Gobierno de la Comunidad se alinean con los estados que promueven guerras ilegales y suicidas en Oriente Próximo creando situaciones humanitarias terribles y con consecuencias imprevisibles en todo el mundo.
Si nada lo remedia, la ultraderecha volverá a condicionar las políticas públicas de los próximos 4 años. Vendrá, de nuevo, a sembrar el odio y a destruir lo que hemos construido con mucho esfuerzo entre todos y todas reavivando discursos de confrontación y violencia, señalando como enemigos a los sindicatos de clase, a las mujeres y al feminismo, a las personas inmigrantes y a las personas LGTBI, así como a defensores de la memoria histórica, ecologistas, partidos de izquierdas y demócratas en general.
La historia enseña que los pueblos que renuncian a la convivencia y al respeto mutuo se exponen a repetir sus peores errores. Pero también demuestra que, cuando la ciudadanía se organiza y mantiene viva la memoria de sus luchas, es capaz de abrir caminos nuevos incluso en los momentos más inciertos.
Nos preguntamos legítimamente de qué lado se van a situar la extrema derecha y la derecha extrema cuando la imposición de aranceles amenace la competitividad de las empresas locales frente a importaciones sin restricciones, mientras que el encarecimiento de los combustibles desencadene nuevas presiones sobre los precios y sobre la vida cotidiana de las familias.
Las guerras provocan, irremediablemente movimientos migratorios, desplazamientos masivos de población y exilios forzosos, refugiados y refugiadas a los que la Comunidad Internacional tendrá que dar algún tipo de apoyo, de soluciones, si queremos seguir considerándonos humanos. Castilla y León se enfrenta al dilema de mantener su tradición de acogida o ceder ante discursos que cuestionan derechos básicos de quienes huyen de la violencia, del mismo modo que en el pasado reciente mostró apoyo a la población ucraniana.
La transición ecológica, que se ha revelado más que imprescindible, ¿va a quedar en manos de quienes niegan el cambio climático? Hemos sufrido incendios de una intensidad desconocida que devastaron amplias zonas de nuestro territorio. Aquellos sucesos no pueden entenderse como accidentes fortuitos, sino como el resultado de decisiones políticas que desatendieron los compromisos alcanzados en el Diálogo Social, concebidos para reforzar la prevención y mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias forestales. El incumplimiento de esos acuerdos tuvo consecuencias visibles y costosas para la Comunidad.
En este contexto, la gestión de los incendios se erige en un indicador decisivo de la capacidad institucional para adaptarse a un clima más extremo y a riesgos crecientes, cuya magnitud ya no admite respuestas improvisadas ni la prolongación de la inacción.
Se resentirán nuestros servicios públicos, bastante desarmados tras casi 40 años de gobierno de derechas. La alianza de Partido Popular y Vox seguirá haciendo de nuestro sistema de salud, nuestra educación y nuestros servicios sociales un negocio para unos pocos. Nosotros y nosotras seguiremos contribuyendo a que haya un muro de contención contra estas políticas en las Cortes, con movilizaciones en la calle y denunciando privatizaciones, cierres y pérdidas de derechos. Seguiremos exigiendo sanidad y educación públicas, servicios sociales a la medida de una
población envejecida y dispersa y políticas medioambientales que, entre otras cosas, impidan los devastadores incendios que asolaron nuestra tierra el pasado verano.
Combatiremos también el odio y la falsedad con que trata de imponer sus ideas la extrema derecha porque creemos en la concordia, la participación democrática, y la solidaridad y la libertad.
La coyuntura internacional refleja una regresión que pone en riesgo principios esenciales para la convivencia democrática, la paz y la cooperación entre Estados. Pensamos que nuestro país está demostrando que se puede luchar contra la lógica de la violencia y se puede disentir de la militarización extrema a la que nos quieren llevar, comprometiendo los recursos públicos que deben orientarse al bienestar social antes que a la consolidación de dinámicas militaristas.
Desafortunadamente, esta no será la posición de un eventual Gobierno de Castilla y León, pero creemos sinceramente que la población de nuestra tierra no aprueba las matanzas de civiles, el destrozo total de las infraestructuras, el asesinato de niños y niñas inocentes, como las que fallecieron en la escuela bombardeada por Estados Unidos en Irán, o los miles de víctimas del genocidio perpetrado, sin consecuencias, por Israel en Gaza. Creemos que las personas que habitan en Castilla y León no creen que las bombas puedan liberar a ninguna mujer, que el secuestro de un presidente sea un acto legítimo, que el terrible asedio contra Cuba sea justo o que la acaparación de recursos energéticos y territorio justifique tanta violencia, tanto sufrimiento, tanto espanto. La sociedad castellana y leonesa ha demostrado, en distintos momentos de su historia, un arraigo profundo en valores que rechazan el sufrimiento causado por la guerra y que afirman la dignidad humana como principio irrenunciable
Reivindicaciones para una Comunidad en riesgo de involución democrática
No queremos dejar pasar esta ocasión para reivindicar lo que pensamos que es justo para Castilla y León empezando por una fiscalidad progresiva que amplíe los recursos necesarios para afrontar los muchos problemas a los que nos enfrentamos:
- Sanidad pública de calidad como pilar fundamental de nuestro Estado social con una mayor inversión en el sistema sanitario especialmente en tener más profesionales y mejores condiciones de trabajo. Que desaparezcan las listas de espera interminables, que se refuerce la salud mental y que, lejos de seguir privatizando la salud, se revierta la externalización de los servicios sanitarios.
- La Escuela Pública no puede seguir perdiendo financiación en favor de la privada-concertada, mayoritariamente religiosa. Un ejemplo claro es la gratuidad del primer ciclo de infantil, que ha beneficiado principalmente a centros privados mientras se recortan los presupuestos de la pública. En esta misma línea, denunciamos que los centros de formación profesional privados hacen competencia directa a los centros públicos, restando alumnado y ofreciendo ciclos que desde la Junta de Castilla y León no se quieren poner en marcha, dejando un amplio espacio para el negocio en la educación. A ello se suma el incremento de alumnado de las universidades privadas, a las que no se quiso poner freno favoreciendo su crecimiento, consolidando un modelo que traslada recursos públicos hacia lo privado mientras se debilita la educación pública en todos sus niveles. El uso de fondos públicos con fines privatizadores agranda las desigualdades, por lo tanto, escuela pública, laica y gratuita.
- Plazas públicas en residencias y centros de día de la Tercera Edad para que la atención a la dependencia sea real y no un negocio en manos privadas, un negocio que, además, mantiene plantillas escasas de profesionales. Que no se tarde una eternidad en conseguir los servicios asociados a la dependencia como la teleasistencia o la ayuda a domicilio y que se abandone la política del cheque en beneficio de los servicios profesionales.
- Reconocimiento real de la violencia de género como un problema social prioritario y poner todas las medidas del Pacto contra la violencia de género al servicio de las mujeres. No podemos permitir que nuestro Gobierno sea ocupado por personas que niegan una realidad tan evidente y tan desgarradora como la violencia machista, que tantas vidas de mujeres destroza a diario, y que considera las políticas de igualdad de trato y contra la Lgtbifobia como algo prescindible y que, incluso, hablan sin tapujos de suprimir el derecho al aborto de la sanidad pública. Queremos que haya posibilidad real de acceder al derecho al aborto en los centros públicos de todas las provincias de Castilla y León.
Hacemos un llamamiento a los medios de comunicación y colectivos de periodistas de Castilla y León para que no sean cómplices de la propagación del negacionismo de la violencia de género, contextualizado estos discursos y evitando difundir datos falsos.
- El papel de la prensa como baluarte de la democracia es capital para evitar las equidistancias entre agresores y víctimas y para nombrar las violencias por su nombre, incluida la violencia institucional que, supone, por ejemplo, el peregrinaje de mujeres que se acogen a la prestación pública de interrupción voluntaria del embarazo.
- Reconocer que tenemos un problema de vivienda y que es necesario cumplir y hacer cumplir la Ley estatal declarando zonas tensionadas e interviniendo sobre los alquileres.
- Reconocer el desafío global del cambio climático, que afecta también a nuestra Comunidad. Urge establecer un sistema efectivo de prevención y extinción de incendios completamente público y trabajando los 12 meses al año.
- Queremos un modelo económico más verde y responsable que emplee las energías alternativas pero con una planificación por parte del Gobierno Autonómico en la que participen todas las administraciones implicadas y los colectivos afectados y que hoy en día no existe.
- Hay que ordenar un territorio tan amplio como el de Castilla y León para ir compensando desequilibrios territoriales, económicos y demográficos. Una ordenación justa del territorio ayudaría a distribuir servicios e infraestructuras, al impulso de empleos vinculados al territorio, a fijar población y a afrontar el futuro con garantía de éxito. La despoblación es un efecto de políticas erradas que, durante años, han expulsado de nuestra tierra a sus habitantes y han dejado un terreno abonado para actividades contaminantes que terminarán de echar a los habitantes de sus pueblos. Damos la bienvenida a las personas inmigrantes que nos aportan riqueza económica, diversidad cultural y nos ayudan a sostener nuestra población.
Villalar es la fiesta de todos y todas. Por eso seguimos rechazando las posiciones de quienes propagan el odio y la xenofobia, actitudes que no son mayoritarias en nuestra Autonomía, pero que han crecido con la llegada de la extrema derecha a las instituciones.
Hoy Villalar tiene más sentido que nunca. Generación tras generación, hemos reafirmado nuestras aspiraciones de justicia social, igualdad y dignidad. Hoy, como ayer, Villalar nos recuerda que Castilla y León no se resigna, que sigue reclamando avances, que sigue defendiendo derechos, que sigue creyendo en un futuro construido desde la cohesión social y territorial, la solidaridad y la libertad.
Todas las organizaciones que firmamos este manifiesto queremos hacer un llamamiento especial a la ciudadanía en este 50 Aniversario para que asista a la campa de Villalar donde se celebra la fiesta de todos y de todas y donde seguiremos reivindicando las mejoras que necesita nuestra sociedad.
Por la solidaridad, por los derechos de la ciudanía, por los valores democráticos.





