Preocupación en los claustros por la “policía educativa”

  • En Valencia crece la inquietud en los claustros ante la «policía educativa»: la exigencia de neutralidad amenaza el currículo y fomenta la autocensura.
  • La Generalitat accede a las enmiendas presentadas por Vox en el verano: La modificación pretende que las tareas de los inspectores incluyan la función de «velar por la neutralidad ideológica en los centros educativos». 
  • Profesores de asignaturas como Filosofía, Historia o ciclos sociales de Formación Profesional ven difícil siquiera explicar el temario de sus respectivas asignaturas: “Hablamos de cambio climático, orientación sexual, identidad de género”

La reforma preocupa porque complica, y hasta puede llegar a imposibilitar, algo tan básico como impartir el temario de las asignaturas.

La imposibilidad de enseñar un currículo sin debate

La neutralidad aséptica, la equidistancia, es imposible en unas aulas que cumplan su papel de formación del alumnado, de promover el espíritu crítico o de transformación social.

Impartir materias como Filosofía, Historia o los ciclos sociales de Formación Profesional se ha convertido en un terreno minado para el profesorado. La nueva reforma legal preocupa en los claustros porque complica, y en muchos casos imposibilita, dar cumplimiento a los contenidos oficiales fijados por la propia administración.

Cómo explicar la guerra civil sin mencionar que su desencadenante fue un golpe de Estado contra un gobierno democrático. Cómo explicar valores éticos sin mencionar la orientación sexual, la identidad de género. Cómo hablar de Nietzsche o de Marx sin hacerlo de ateísmo. Cómo hablar de Integración Social sin referirse a las estructuras sociales y económicas que generan la desigualdad.

¿Es Ideológico impartir temas, incluidas en el currículum escolar, como los derechos humanos o los valores democráticos?

Es complicado separar los contenidos de Integración Social de una mirada crítica del mundo. Hablamos de cómo gran parte de los procesos de exclusión tienen que ver con la desigualdad, y esta a su vez tiene que ver con un reparto no equitativo de los recursos, con la ausencia del estado… todo eso puede ir contra la ideología dominante, así que puede que se empiece a abandonar ese tipo de contenido y a apelar a causas individuales para no explicar causas sociales que están en la base de los procesos de exclusión. Un claro ejemplo: Promoción de la Igualdad de Género.

Clase-Orientacion

“En la escuela la neutralidad es imposible pero no hay adoctrinamiento, intentan generar un problema que no existe”

Puede que el profesorado se autocensure

La prudencia excesiva ya hace años que ha convertido los claustros, en ocasiones, en “meras correas de transmisión de la administración”. “No se debate ningún tema social, no se habla de política por si acaso.

Un problema es que va a haber autocensura, gente que no va a querer meterse en problemas. El otro es la arbitrariedad: no dice qué es neutralidad o adoctrinamiento, así que todo el mundo va a interpretar que lo que te tienes que callar es lo contrario a la ideología del poder.

Hay asignaturas como la Filosofía o la alternativa a Religión que si tratas los contenidos que aparecen en el currículum te arriesgas en cualquier momento.

“Hablamos de actualidad y de conflictos en el mundo”

En clase hablamos de cambio climático, de orientación sexual, de identidad de género, hablamos de conflictos que hay en el mundo. Temas de debate como Cuba, Rusia, la guerra de Ucrania,… es necesario enseñar al alumnados la noticia de portada del periódico del día y contestar a sus preguntas, impulsar la capacidad de pensamiento crítico.

El análisis de la realidad frente a la causa individual

El conflicto resulta especialmente evidente en los ciclos formativos de carácter social. Los contenidos de materias como Integración Social exigen una mirada crítica sobre las causas estructurales de la exclusión: el reparto inequitativo de los recursos o las fallas del Estado de bienestar. Excluir estos factores para evitar rozar la «ideología dominante» reduce explicaciones complejas a meras causas individuales, vaciando de contenido la formación académica.

Del mismo modo, el trabajo diario en el aula exige abordar la actualidad y los conflictos internacionales. Debatir sobre la guerra en Ucrania, las crisis geopolíticas o el cambio climático, así como analizar las portadas de los periódicos del día, forma parte del compromiso pedagógico para enseñar a pensar, formular preguntas y construir una ciudadanía fundamentada en los derechos humanos y los valores democráticos.

Frente al objetivo de garantizar aulas libres de sesgo, el profesorado advierte de que la presión de esta supervisión ideológica terminará por asfixiar la capacidad transformadora de la educación y el fomento del espíritu crítico entre el alumnado.

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