Rectificación en el programa escuelas conectadas: una reivindicación de STECyL-i que ha dado sus frutos
La puesta en marcha del programa «Escuelas Conectadas» en todas las enseñanzas públicas de Castilla y León, ha supuesto desde su implantación serios inconvenientes para el normal desarrollo docente. Esto ha afectado de forma muy acusada a las enseñanzas de Formación Profesional, aunque también a la educación primaria.
La implantación de un sistema de control homogéneo sobre los equipos impedía realizar prácticas imprescindibles para el desarrollo de los currículos: manipular hardware, configurar redes, instalar software específico, trabajar con periféricos o utilizar infraestructuras reales.
STECyL-i puso además sobre la mesa una cuestión esencial: proteger los sistemas no puede significar desconfiar del profesorado ni anular su criterio técnico y pedagógico. Las medidas de seguridad deben ser proporcionales y adaptarse a las necesidades concretas de cada enseñanza. No era una cuestión menor ni meramente técnica. Estaba en juego la posibilidad de que el alumnado adquiriera, en el aula, las competencias profesionales que posteriormente se le exigirán en el mundo laboral.
STECyL también señaló algo fundamental: la seguridad informática no puede convertirse en un obstáculo para la enseñanza, como nos lo demuestran otras formas de proceder en nuestras comunidades vecinas. La autonomía pedagógica de los centros y el buen criterio profesional de un profesorado altamente cualificado, garantizan la seguridad de nuestros alumnos y equipos. Además, se han constatado importantes fallos de seguridad, mal resueltos por parte de la administración.
Desde STECyL consideramos inadmisible que dicha responsabilidad puede recaer en los docentes ni en los equipos directivos.
La solución técnica ha sido la exclusión de determinadas aulas de FP del dominio impuesto, la recuperación de la capacidad de decisión del profesorado y un diálogo con la Administración para compatibilizar seguridad y necesidades educativas.
imposibilidad de instalar cualquier programa en un tiempo razonable o la tardanza de los equipos técnicos para solucionar averías son constantes en el día a día de los centros educativos.
Esta victoria debe reconocerse: cuando STECyL-i defiende la Formación Profesional, defiende al profesorado, defiende al alumnado y defiende una educación pública de calidad.
