¿PISA como en Suiza?
En Suiza hay una importantísima inversión en educación. En Suiza la escuela es fundamentalmente pública ( el 95%). En Suiza no hay concierto educativo. En Suiza la educación es pública, gratuita (por cierto), no hay escuelas concertadas y NO existe la libertad de elección de centro. Y este último dato no se considera escandaloso, no, porque se entiende que eso permite mayor cohesión social y puede mitigar la creación de guetos educativos asociados a la renta.
Es muy necesario que tomemos buena nota de todo lo que funciona en sistemas escolares como el suizo, pero, por favor, tomemos buena nota de TODO.
Soy Bego Ojeda, autora de No pasa nada y anda que no pasan cosas, y me gustaría comentar con vosotros un artículo que he leído del ABC sobre educación y resultados PISA, y que es este: Reino Unido, Suiza y países asiáticos: lo que podemos aprender de los que triunfan en Pisa. En este artículo, el ABC nos invita a que tomemos buena nota, por lo visto, sobre qué es aquello que ciertos países asiáticos, Reino Unido y Suiza hacen para triunfar en PISA.
Como soy maestra y he vivido 15 años en Suiza, pues he leído con atención lo que dicen precisamente de Suiza. En este artículo, el ABC sobre todo destaca que en Suiza los docentes gozan de buenos salarios y de reconocimiento social, cosa que es cierta. Da otras pinceladas sobre un poco cómo es la cultura del esfuerzo, de la excelencia en Suiza, cosa que tampoco voy a negar, que los docentes también tienen y reciben buena formación. Habla de los alumnos extranjeros, esta gran patata caliente, pero en el caso de Suiza viene a decir básicamente que, aunque son más cuantiosos que los que tenemos aquí, pues que estos están bien integrados, así que y que no pasa nada.
Bien, a mí lo que me sorprende no es tanto lo que destacan, sino todo eso que obvian del sistema educativo suizo y que os aseguro también participa de sus buenos resultados. En Suiza, señoras y señores, hay una importantísima inversión en educación. Y en Suiza, la escuela es fundamentalmente pública. El 95% de los alumnos matriculados en escuelas en Suiza están en centros de educación pública. Por supuesto, también hay escuelas privadas y, por cierto, muy elitistas, pero esto es un pequeñísimo porcentaje de la población escolarizada.
En Suiza no hay concierto educativo. Este es prácticamente inexistente y solo está asociado a ciertos centros de educación especial, por razones que no son exclusivas de Suiza y que otro día os explicaré. En resumen: en Suiza la educación es pública, gratuita (por cierto), no hay escuelas concertadas y NO existe la libertad de elección de centro. Y este último dato no se considera escandaloso, no, porque se entiende que eso permite mayor cohesión social y puede mitigar la creación de guetos educativos asociados a la renta.
Ese es el gran reto educativo en todos los países de la OCDE: cómo gestionar la desigualdad y la pobreza en el sistema educativo. Sabemos año tras año que PISA lo que confirma es que a peor renta, lo más probable es tener peores resultados. Los alumnos más pobres son los que dan normalmente peores resultados, y esto también pasa en Suiza. La cuestión es que—y este dato, por lo visto, no es nada relevante para el ABC—en Suiza la tasa de pobreza infantil es de las más bajas de Europa, mientras que en España tenemos de las más altas de Europa. En Suiza no solo tienen menor pobreza, sino que no disponen de esos elementos que, mal gestionados, hacen que los guetos educativos asociados a la pobreza sean mayores: convivencia de escuela pública-escuela concertada, libertad de elección de centro y mala gestión de la matrícula.
Pero de esto mejor ni hablemos, ¿no? En fin, cosas que a mí me sorprenden.
Exigimos el modelo suizo completo: más inversión pública, mejores salarios y plantillas reforzadas
STECyL-i remarca que la excelencia educativa no se logra mediante la propaganda institucional ni con la sobrecarga del profesorado, sino equiparando la inversión pública por alumno, los recursos pedagógicos y las retribuciones docentes a los niveles de los países más avanzados de Europa.
Para aproximarse verdaderamente al modelo suizo es imprescindible:
- Incrementar de forma sustancial la inversión en la escuela pública hasta alcanzar los promedios europeos en gasto por estudiante.
- Dignificar y equiparar las condiciones salariales y laborales del profesorado de Castilla y León, eliminando la sobrecarga burocrática y reduciendo las ratios.
- Garantizar la equidad e inclusión, apoyando al alumnado con más necesidades en lugar de reducir el debate a métricas estandarizadas.
- Apoyar los centros públicos urbanos y rurales, asegurando la estabilidad de las plantillas y el fortalecimiento de la red pública.
Suiza, el país de los profesores bien pagados
Suiza es uno de los 20 países con mejor rendimiento en el Estudio Pisa 2025, con una posición destacada en ciencias naturales y casi 20 puntos más que la media de la OCDE. Christophe Darbellay, Consejero de Estado de Valais y presidente de la Conferencia Suiza de Directores Cantonales de Instrucción Pública, lo atribuye a un cúmulo de factores, desde las altas expectativas académicas a la excelente formación docente, pasando por un sistema de FP dual muy exigente, la autonomía local con estándares nacionales claros y una cultura social que valora la disciplina, el esfuerzo y la precisión.
Aun así, insiste en la necesidad de seguir mejorando en matemáticas y lectura, «volviendo a los fundamentos: lápiz y papel, leer, escribir, calcular y retrasar el uso de pantallas», además de mayores aportaciones presupuestarias. Suiza dedica actualmente el 5,5 % del PIB y el 18 % del gasto público total a la educación.
El sistema educativo suizo se caracteriza por la estabilidad y la descentralización, pero con estándares nacionales comunes (HarmoS), una combinación que genera coherencia sin rigidez. Pero el verdadero elemento distintivo es que tiene uno de los sistemas de formación de docentes más exigentes de Europa.
Los profesores cumplen con una formación universitaria especializada en Pedagogía (Pädagogische Hochschulen), con prácticas largas obligatorias y supervisadas, capacitación para gestionar aulas diversas y para aplicar según su juicio diferentes métodos pedagógicos, además de una formación continua obligatoria durante toda su carrera.
El acceso a esta formación del profesorado no está al alcance de cualquiera. Se requiere un expediente escolar alto, con nota mínima de 4,5 sobre 6, que en España equivaldría a un bachillerato con media de entre 7,5 y 8,5. Se valoran especialmente las notas más altas en alemán/francés/italiano, matemáticas y ciencias. Además, es necesario superar una serie de pruebas específicas de aptitud y entrevistas personales. Entre las pruebas de aptitud obligatorias hay test de lengua, matemáticas y evaluación de competencias sociales y de comunicación, a las que se añaden en algunos cantones pruebas de música y motricidad. En la selección de candidatos, se tiene muy en cuenta la «declaración motivacional».
El profesorado suizo está además muy motivado con altos salarios y prestigio social. Un profesor de primaria en Suiza ganó en 2025 alrededor de 82.500 como media nacional, cerca de 90.000 euros, aunque en algunos cantones como Ginebra o Zúrich se alcanzan los 110.000. Las administraciones regionales compiten entre ellas por fichar a los mejores.
El sistema impone como prioridades las matemáticas fuertes desde primaria, la lectura profunda y comprensión de textos largos y las ciencias con enfoque experimental, además de un multilingüismo estructurado (alemán/francés/italiano + inglés). En ese mismo nivel de prioridad, figuran valores como la puntualidad, la responsabilidad y la autonomía, el trabajo bien hecho y el respeto. Hay tareas para casa regulares y la cultura social refuerza la cultura escolar, a pesar de que un 26% de la población es de origen extranjero, el nivel de integración es muy alto.
La educación pública suiza ofrece apoyo lingüístico a hijos de inmigrantes, refuerzo individual en lectura y matemáticas a los alumnos que lo necesitan y un equipo permanente en los colegios de psicopedagogos y logopedas. Las autoridades educativas someten a una evaluación continua a centros, docentes, programas y resultados cantonales en inspecciones a partir de las cuales se articulan las reformas.

