Dos de cada tres graduados en FP se colocan en un año

La inserción laboral de los estudiantes de Formación Profesional crece siete puntos y pasa del 59 al 66 por ciento en la región

La Formación Profesional se consolida como una de las vías más eficaces para la incorporación de los jóvenes al mercado laboral en los momentos más difíciles. Los últimos datos que maneja la Consejería de Educación indican que dos de cada tres graduados en FP que se lanza al mercado de trabajo, lo encuentra en menos de un año. Los datos corresponden a un seguimiento a lo largo del último año de los estudiantes que concluyeron sus estudios en 2013, cuando la crisis se encontraba en su momento más álgido. Y también se da un salto significativo en el último ejercicio, que pasa del 59 al 66 por ciento de inserción.

FP_AlemaniaEl estudio revela que al terminar los módulos de FP, el 60 por ciento de los alumnos dirigen su vida a la búsqueda de empleo mientras que el 40 por ciento restante se mantienen en la categoría de inactivos. En el primer caso, dos de cada tres se incorporan al mercado laboral antes de un año y el resto seguían en paro.

No obstante, hay una gran variación en función de la especialidad elegida. En algunas especialidades el nivel de inserción llega al 86,1 por ciento. Es el caso de los estudiantes que cursan módulos de Madera, Corcho y Mueble. No obstante, hay que tener en cuenta que el número de alumnos no es muy elevado.

Las especialidades ligadas con la industria también tienen un alto grado de inserción, en concreto del 84,4 por ciento de los graduados en Fabricación Mecánica tenían trabajo un año después de concluir sus estudios y en el caso de los relacionados con Mantenimiento y Servicios a la Producción, con un 78,5 por ciento de colocación.

Los ciclos formativos de las familias sanitarias y administrativa copan casi el 30 por ciento de todas las matrículas de Castilla y León. Una tendencia que coincide con los dos grados medios más demandados, que se encuentran a gran distancia del resto: Cuidados Auxiliares de Enfermería, con 1.208 alumnos en primer curso este año y Gestión Administrativa, con 1.167 matriculados.

En estas áreas, el grado de colocación no es tan alto y en parte se explica por el elevado número de estudiantes que se incorporan al mercado laboral, lo que dificulta algo más la inserción. En el caso de la rama sanitaria, no obstante está ligeramente por encima de la media con un 67,3 de los alumnos que finalizan y se colocan antes de un año.

En el campo administrativo, el índice de inserción rápida es menor, y se sitúa en el 60 por ciento. En todo caso, hay que destacar su evolución puesto que ha subido cuatro puntos en solo un año.

En estos ciclos de grado medio, las enseñanzas relacionadas con los automóviles también cuentan con gran aceptación entre el alumnado. De hecho, Electromecánica de vehículos ocupa la tercera posición entre los más demandados con 782 inscritos en este curso y un nivel de inserción medio del 65,5 por ciento, dentro de la media. Completan el ‘top cinco’ dos títulos relacionados con electrónica (Instalaciones Eléctricas y Autómatas y Sistemas microinformáticos y redes). Aquí el 67,5 por ciento se incorpora al mercado laboral también en un año.

La rama de la hostelería y la cocina es una de las que mayor evolución en la inserción del mercado laboral han experimentado en el último año. La familia de estudios de Hostelería y Turismo ha pasado de un 67,6 por ciento de alumnos que acabaron en 2012 y encontraron un empleo en los doce siguientes meses a casi un 80 por ciento los del siguiente curso.

El boom de cocina.

El boom de los programas de cocina también han tenido su repercusión en la matrícula de estudiantes en los ciclos de FP relacionados con la gastronomía. De hecho, en Cocina y Gastronomía, el número de solicitudes (678) ha duplicado este curso a las ofertas en los centros de la Comunidad (324). Una circunstancia que para el director general de Formación Profesional de la Junta, Agustín Sigüenza, muestra el avance que da hacia una profesionalización y la toma en conciencia de la necesidad de llegar a las cocinas con una formación previa. Algo, a su juicio, deseable en muchas más profesiones.

El caso del ciclo de cocina no es el único en el que la demanda supera a la oferta formativa. En el presente curso, hasta una veintena de titulaciones de FP han tenido más alumnos que querían cursarlos que plazas.

Uno de los casos más significativos es el de Cuidados Auxiliares de Enfermería, con 1.519 solicitudes frente a 862 plazas disponibles. En este caso se trata de una circunstancia coyuntural, explica Sigüenza, pues muchos de los que hacen la preinscripción son trabajadores ya en activo que necesitan el título ante la obligación legal de que los empleados ligados a la servicios a la dependencia tengan que acreditar una formación. El límite de tiempo era hasta 2015 pero ante la imposibilidad el Gobierno decidió ampliarlo tres años más, con lo que se prevén dos cursos más con esta tendencia. Electromecánica de vehículos con 762 solicitudes para 546 vacantes es otro de los módulos donde hay mayor desequilibrio.

En los ciclos de grado medio también se encuentra el ejemplo contrario en Gestión Administrativa. Aunque sus salidas laborales son numerosas y a lo largo de los próximos años irá a más, la demanda (523) plazas sólo cubre un tercio de la oferta (1.594 vacantes). Yen grado superior, también dentro de la misma familia, Administración y Finanzas se queda con 400 plazas libres, de las 1.187 que quedaron libres para primero.

fpEquilibrio.

La búsqueda de un equilibrio entre oferta y demanda es una de las mayores preocupaciones de la Dirección General de Formación Profesional, donde todos los años se analizan estos datos para tratar de conjugar ambas con la perspectiva del mercado laboral siempre presente. «Tenemos muy en cuenta lo que demanda el mercado. Lo que no podemos hacer es tener en cuenta sólo los gustos de los estudiantes porque estaríamos formando a personas que luego no van a tener cabida dentro del mercado», reflexiona Sigüenza.

En estos casos de mayor demanda que oferta, las notas durante la ESO (Secundaria Obligatoria)determinarán quienes entran y quienes se quedan fuera. Como en la universidad.

A la vista de las dificultades, otro importante grupo de graduados opta por continuar su formación con la expectativa de aspirar a un empleo en mejores condiciones. De hecho, de ese 40 por ciento que seguían inactivos, prácticamente todos (96,5 por ciento) seguía estudiando, bien daban el salto a la universidad o continuaban dentro de la propia FP en títulos complementarios o superiores. Solamente un 3,5 por ciento se podrían enmarcar dentro de esa categoría de ‘ni-ni’ que ni estudia ni trabaja y tan siquiera tiene interés en buscar empleo.

Las perspectivas laborales de los titulados en FP se han mantenido a lo largo de los últimos años, entre un 60 y un 75 por ciento de ellos que logran un empleo después de concluir sus estudios. Se trata de cifras más bajas que en los años de mayor actividad económica, donde la tasa de colocación alcanzaba el 90 por ciento.

Los datos de colocación en Formación Profesional contrastan con las estadísticas de paro juvenil, que en el caso de Castilla y León se sitúa en el 44,7 por ciento entre los menores de 25 años (41 por ciento en hombres y el 49,1 por ciento en mujeres), según los resultados de la última Encuesta de Población Activa.

NOTICIA EN DIARIO DE BURGOS

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