La nueva ley de educación – LomLoe- se presenta hoy en el Congreso

La octava ley educativa de la democracia llega al Congreso con la oposición frontal de las derechas.

  • La Lomloe quiere sustituir a la ley Wert, pero no cuenta con el consenso parlamentario. Estas son las claves de la nueva norma que, si se aprueba en el pleno del Congreso, regirá nuestro nuevo modelo educativo.

La nueva ley de educación, la Lomloe, se enfrenta a su primer examen en el Congreso este miércoles. Ha sido una de las normas más polémicas y que más revuelo ha levantado entre la bancada de la oposición. PP, Ciudadanos y Vox han presentado enmiendas a la totalidad al texto propuesto por el Gobierno. El debate se prevé que sea airado, aunque muchas de las críticas más sonadas sobre la norma son realmente bulos o se basan en apartados sacados fuera de contexto.

Pese a las campañas de las derechas en contra de la ley, el Gobierno continúa adelante con la norma porque es uno de los grandes objetivos del Gobierno de coalición. Sustituye a la conocida como ley Wert y es uno de los primeros pasos del Ejecutivo para acabar con el modelo educativo implantado por el PP desde que comenzó la crisis económica. Más allá de un plan de incremento del gasto público educativo hasta un mínimo del 5% del PIB, estos son los principales cambios.

Se acaba la división por capacidades y vuelve diversificación

Uno de los cambios más importantes es que la Lomloe acaba con los itinerarios educativos que implantó el PP en 2013. La norma de los conservadores divide a los alumnos en diferentes itinerarios según sus capacidades académicas de forma que al acabar tercero de secundaria algunos estudiantes continúan cuarto y Bachillerato y otros pasan a Formación Profesional. Según el rendimiento académico, se decide qué titulación obtienen.

La nueva ley elimina los itinerarios y recupera los programas de diversificación curricular para adaptar los estudios desde tercero. De esta forma, se fomenta que todos los alumnos estén en las mismas condiciones y que todos obtengan el graduado en ESO.

Fin de las reválidas

El Gobierno quiere acabar con las polémicas reválidas de la Lomce. Asimismo, primaria vuelve a organizarse en tres ciclos y se elimina la jerarquía de materias en primaria y secundaria obligatoria (desaparece la anterior división de materias en troncales, específicas y de libre configuración).

Las reválidas y el modelo de clasificaciones de los centros –los rankings– se cambian por evaluaciones “muestrales y plurianuales” y se prohíbe que sus resultados sean utilizados para hacer clasificaciones de centros educativos. Se contempla que estas evaluaciones no se realicen cuando termina el ciclo y se lleven a acabo en cuarto de primaria y en segundo de la ESO.

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Acabar con la segregación en la concertada

Toda la ley fomenta y prioriza la coeducación en los centros, pero la medida que supondrá un mayor cambio es la que tiene que ver con los conciertos. Los centros educativos que no segreguen por sexo serán objetos de atención preferente y prioritaria. Es decir, que se priorizará en el régimen de conciertos a los centros que “se organicen bajo el principio de la coeducación”.

Mientras que para los centros que sigan separando por sexo, la ley contempla que tendrán incluir y justificar en su proyecto educativo las medidas que desarrollan para favorecer y formar en igualdad en todas las etapas educativas, incluyendo la educación para la eliminación de la violencia de género, el respeto por las identidades, culturas, sexualidades y su diversidad, y la participación activa para hacer realidad la igualdad.

Las notas no contarán en los procesos de admisión

Se eliminará el artículo de la Lomce que permite que las plazas en los centros varían en función de lo que pidan los padres, la llamada “demanda social”. Serán las Administraciones educativas las que regulen la admisión de los alumnos “de tal forma que garantice el derecho a la educación, el acceso en condiciones de igualdad y la libertad de elección de centro por padres, madres o tutores legales” y se evite “la segregación del alumnado por motivos socioeconómicos o de otra naturaleza”.

También se elimina en los criterios del proceso de admisión los “elementos discriminatorios” derivados de la especialización de los centros. Así, ya no se podrá tomar el rendimiento académico como parte de los criterios.

Nuevo currículo: religión dejará de contar para nota

La reforma elimina los dos artículos de la LOMCE que convertían la asignatura de Religión en una “materia específica” de los dos cursos de Bachillerato lo que implica que será materia de oferta obligatoria en los centros, pero de elección voluntaria, y se elimina la obligación para los que no eligen religión de cursar otra asignatura alternativa. Se suprime también el artículo que permitía que Religión computara para la nota media del alumno y ya no contará ni para el acceso a la Universidad ni para la obtención de becas.

Se incorpora la asignatura Educación en Valores Cívicos y Éticos como obligatoria en algún curso de Primaria y de la ESO, aunque aún no se ha definido el año exacto en el que se impartirá.

Currículum por competencias

Además, la ley cambia el concepto de currículo. La intención del ministerio es dejar atrás un aprendizaje centrado en contenidos que se tengan que memorizar al desarrollo de los alumnos por competencias. Entre las ideas está trabajar en un Instituto de Desarrollo Curricular que cooperará con las comunidades autónomas. En principio, también se volverá a la Loe en la definición de los contenidos: el Gobierno central tendrá competencias sobre el 55% en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales y sobre el 65% en las comunidades con una lengua oficial.

Se podrá obtener Bachillerato con una asignatura suspensa

Otro de los objetivos del ministerio es reducir la alta tasa de repetidores. Para conseguir esto, el ministerio recupera que en Primaria los estudiantes solo puedan repetir curso al final de cada una de las tres etapas (segundo, cuarto y sexto) y permitirá que el equipo docente decida si alumnos que suspendan más de dos asignaturas en la ESO puedan pasar de curso “de forma excepcional”. Mientras que se podrá conceder el título de Bachillerato con una asignatura suspensa.

Educación especial: plan de diez años de transformación

Los opositores a la ley dicen que la norma quiere acabar con los centros de educación especial. Sin embargo, lo que se expone es un plan de diez años en el que el Gobierno y las Administraciones educativas trabajen, de acuerdo con el artículo 24.2.e) de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas y en cumplimiento del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, para que “los centros ordinarios cuenten con los recursos necesarios para poder atender en las mejores condiciones al alumnado con discapacidad”.

El objetivo es que los centros de educación especial continúen escolarizando a los alumnos y alumnas que requieran una atención muy especializada y que desempeñen la función de centros de referencia y apoyo para los centros ordinarios.

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