Muerte de un maestro
La semana pasada murió un maestro sin plaza. Sin llegar a saber que un año más había aprobado la oposición. Una vocación sin trabajo. Un profesor sin alumnos. Un licenciado en precario.
La semana pasada muchos alumnos se quedaron, sin saberlo, sin un buen profesor. Un profesor bueno. Alumnos sin ejemplos, sin referencias. Dicen que los jóvenes no respetan a sus maestros. ¿Los respeta la Administración?
Seguirán sus clases y faltarán sus maestros.
El sistema no lo notará. Uno menos. Tantos se rinden. Muchos se pierden. ¿Quién pierde?
No fuiste solo un número en una oposición.
In memoriam de Á. L.
