Discurso demoledor de un brillante alumno de 2º de Bachillerato el día de su graduación

Hoy sería un día triste si este fuera un lugar feliz.

La justicia, esa mujer con los ojos vendados… es nuestro particular caso y por mucho que me pese y por muy en desacuerdo que esté con el, es la nota. Algo tan simple como un número y una cifra, dos si tienes suerte, que te etiqueta para toda la vida y que la mayoría de las veces habilitada por el criterio más o menos objetivo que suponen los exámenes… basada en las opiniones que suscitan los docentes, representantes de la justicia en esta intitución, las personalidades de distintos alumnos, opiniones muchas veces formadas de forma precipitada basándose en prejuicios y habladurías.

Un instituto no es más que una muestra aleatoria de personas muy diversas cuyo comportamiento y problemas son perfectamente extrapolables a toda la sociedad, una sociedad reinada por la mentira y la falsedad para conseguir el beneficio propio en el que no se prima tanto el esfuerzo y mucho menos la brillantez como el arrodillarse ante la autoridad y besar sus pies.

“No interesa educar en la sociedad actual para pensar libremente, no interesa desde arriba”

A esto es a los que se nos enseña de pequeño a callar nuestras opiniones y reprimir nuestras ideas…

… esto no deja de ser una forma de represión, mucho más sutil que la que existía en tiempos de dictadura, pero mucho más efectiva también ya que no se restringuen de manera obvia las libertades de la gente, sino que se proclaman muy convincentemente en el papel, pero se limitan progresivamente en las mente de las personas desde que entran en el sistema educativo. Pero a quien sorprende esto cuando vivimos en un país reaccionario en el que todavía está presente un dictador, un asesino que lleva muerto cuarenta años, un país que en pleno siglo XXI censura a quien piensa diferente, encarcelando artistas por manifestar sus opiniones en contra de instituciones retrógradas como la monarquía, propias del medievo y no de una sociedad que se supone avanzada. Un país mediocre, gobernado por mediocres y en el que se premia la mediocridad y se castiga la singularidad y el pensamiento independiente. Un país en el que la gente sigue votando de forma mayoritaria a un partido que roba indiscriminadamente y sin escrúpulos y al que los tribunales califican de organización criminal…

….y aunque sea un espejismo y aunque unas pocas personas que piensen diferente no van a conseguir cambiar nada en este sistema tan corrupto, consiguen que no pierda del todo la fe en la especie humana y me mueven a seguir adelante persiguiendo esa utopía de un mundo más justo. ¡Qué nadie te diga qué pensar!

¡Qué nadie te diga qué pensar!

Discurso de graduación de Juan Casquero García, alumno de 2º de Bachillerato y una de las mejores notas de la Ebau, en el que cuestionó el sistema educativo actual, la sociedad, las instituciones pero sin perder la utopía del libre pensamiento.

 

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