El blindaje informático de la Junta está dejando a los alumnos de FP sin poder aprender con equipos reales
El sindicato STECyL-i exige que las aulas de ciclos formativos de informática, electricidad y electrónica sean exceptuadas del programa «Escuelas Conectadas» para garantizar una formación profesional de calidad.
La implantación del programa «Escuelas Conectadas» y la inclusión al dominio y sellado de equipos y redes en los centros educativos de Castilla y León está provocando graves problemas en las enseñanzas de Formación Profesional. Así lo ha denunciado STECyL-i, que alerta sobre las consecuencias que esta medida de control férreo está teniendo en ciclos formativos que necesitan, precisamente, de la manipulación y configuración de equipos informáticos, periféricos y redes como parte esencial de su currículo.
El problema: seguridad sí, pero no a costa de la formación
Desde la Dirección General de FP se argumenta que este blindaje responde a necesidades de seguridad informática. Sin embargo, aplicar los mismos criterios de control a la ESO y a ciclos formativos de grado superior orientados al empleo supone un grave error pedagógico.
Los ciclos formativos de las familias profesionales de Electrónica, Electricidad e Informática trabajan con currículos que incluyen numerosos resultados de aprendizaje que no pueden cumplirse si se impide al alumnado y al profesorado acceder, modificar y configurar libremente los equipos.
La paradoja de la desconfianza
El profesorado que imparte estos ciclos formativos cuenta con una cualificación técnica específica para las enseñanzas que imparte. Al impedir la conexión a redes externas y el acceso libre a la configuración de los equipos, la Junta de Castilla y León está demostrando, de facto, una profunda desconfianza hacia las capacidades técnicas de su propio profesorado y hacia sus criterios pedagógicos para decidir cómo gestionar los equipos de sus departamentos.
Conviene resaltar una paradoja especialmente sangrante: gran parte de los trabajadores del CAU (Centro de Atención a Usuarios) de las distintas provincias se formaron precisamente en los centros de formación profesional públicos. Con el sistema que ahora se implanta, esta cantera de profesionales especializados desaparecería por completo.
Máquinas virtuales: una solución insuficiente
La solución propuesta desde la Consejería de Educación —»utilizar máquinas virtuales para todo»— no es válida. Existen numerosos escenarios formativos que requieren trabajo con hardware real: despliegue de contenedores, configuración de redes de alta velocidad, instalación de sistemas operativos desde cero, reparación de periféricos, etc. Ninguna simulación puede sustituir la experiencia de trabajar con equipos reales.
El aprendizaje necesita del error
Es en el aula, junto con el profesorado experto, donde el alumnado tiene que aprender y equivocarse. El error forma parte esencial del proceso de enseñanza-aprendizaje. Pretender que los alumnos lleguen a las empresas sin haber manipulado equipos reales es inviable: en las empresas no les van a permitir «tocar nada», porque las consecuencias de sus errores serían mucho más graves que en un centro educativo.
Medidas desproporcionadas
El argumento de la seguridad, llevado al extremo, resulta insostenible. Sería equiparable a colocar guardias de seguridad y arcos detectores de metales en todos los centros educativos, impidiendo la entrada sin cacheos previos, por razones de «seguridad personal». Cualquier persona razonable entendería que esas medidas son desproporcionadas y altamente perjudiciales.
Del mismo modo, las medidas de seguridad informática que se están implantando, analizadas desde una perspectiva coste/beneficio, resultan altamente perjudiciales para la Formación Profesional, pues impiden la consecución de los objetivos docentes de ciclos completos.
Nuestra exigencia
Por todo ello, desde STECyL-i exigimos a la Consejería de Educación:
- Que las aulas en las que se imparten estos ciclos formativos —previa petición de los departamentos implicados— se saquen del dominio y de la red impuesta en «Escuelas Conectadas».
- Que se permita al profesorado de dichos ciclos formativos decidir sobre el uso de los equipos informáticos (ordenadores, redes, periféricos) en función de decisiones docentes, respetando la libertad y autonomía de los centros.
- Que se abra un diálogo inmediato con los departamentos afectados para buscar soluciones que compatibilicen la seguridad con las necesidades reales de la Formación Profesional.
La FP pública de Castilla y León no puede permitirse perder calidad por una medida de seguridad mal aplicada. Estamos a tiempo de corregirlo.

