Las ratios, en el corazón del malestar de la comunidad educativa

La Plataforma Estatal en defensa de la Escuela Pública presenta un escrito en el registro del Ministerio de Educación para reclamar a las administraciones que den marcha atrás a las medidas que se aprobaron en la pasada Conferencia Sectorial.

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José Ramón Merino, de los STEs. “No deben darse pasos atrás en la gestión de la seguridad sanitaria en los centros educativos. Y más allá de eso, la bajada de ratios puede suponer una mejora en la calidad de la enseñanza.”

Pilar Alegría, la nueva ministra de Educación y Formación Profesional, ha llegado en un momento bastante delicado. No en el peor, eso sí; la gestión de la pandemia en un primer momento ya la asumió Isabel Celaá. En cualquier caso ha llegado a Alcalá 32 para retomar la implantación de la Lomloe (y sus currículos), gestionar el nuevo curso con pandemia, aunque sin medidas especialmente extraordinarias, a retomar un diálogo con los sindicatos que, según dicen estos, se había visto muy dificultado en los últimos meses. También habrá de lidiar con una escuela pública que escucha con malestar sus declaraciones hacia la concertada.

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública le hará llegar un escrito a través del registro del propio Ministerio sobre su descontento, principalmente, por las medidas acordadas en la Conferencia Sectorial de la semana pasada. La flexibilización y rebaja de las distancias de seguridad son uno de los puntos clave y, con ella, el aumento de las ratios en todo el país, también.

Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO), asegura que el restultado de la Conferencia fue «decepcionante» para la Plataforma. Y lo fue en dos sentidos. Por una parte, porque «el Ministerio no ejerce el liderazgo» que debería al ser la educación una política de Estado y, por otra parte, porque las comunidades autónomas están en una lógica de ahorro de costes, a pesar de haber recibido el año pasado 16.000 millones de euros y vayan a recibir otros 13.500 en los próximos meses. El hecho de que no sean fondos finalistas deja la puerta abierta a que no llegue nada a la educación, o no lo haga para mejorar las condiciones de trabajo del profesorado.

García, así como otras organizaciones de la Plataforma, integrada por sindicatos de docentes y estudiantes, los MRP y CEAPA, reclaman que las medidas de seguridad sanitaria de este septiembre sean las mismas que las de 2020 dada la contagiosidad del virus en esta quinta ola así como de su variante Delta.

Más profesorado

Sobre la mesa está el anuncio de diferentes comunidades autónomas que aseguran que van a contratar para este curso a unos 25.000 docentes. Para García esta cifra hay que mirarla con prudencia por el hecho de que no todo ese profesorado está destinado a labores directamente relacionadas con la Covid.

El curso pasado, las comunidades autónomas contrataron a unos 39.000 docentes frente a los que había en 2019 para hacer frente a la reducción del alumnado en las aulas para mantener las medidas de seguridad. Para que la situación ahora fuera la idónea y se mantuviera la presencialidad en todos los cursos y etapas (también a partir de 3º de ESO y en Bachillerato), sería necesario que esa ampliación de personal llegara a cerca de los 72.000, casi tres veces más de lo anunciado por las autonomías.

Más allá de la lógica «pandémica» es donde quiere mirar Leticia Cardenal, presidenta de Ceapa. Segú ella, las ratios deben disminuir, pero no solo porque haya una pandemia global, sino porque con clases menos numerosas mejora la educación. En este sentido habla de la Comunidad de Cantabria, en la que reside. La posición del gobierno autonómico es mantener el profesorado de refuerzo Covid contratado hasta el mes de diciembre y en función de cómo evolucione la situación sanitaria, decidir si continúan o no. Algo parecido a lo que hizo la Comunidad de Madrid el curso pasado.

El mantenimiento y ampliación de estas contrataciones, más allá de para salvar las medidas sanitarias y evitar contagios, también es importante para ofrecer una educación más personalizada e individualizada que garantizase de alguna manera la permanencia y el éxito educativo de todas y todos los chavales que se han visto descolgados en los últimos 15 meses de pandemia.

Opina lo mismo José Ramón Merino, de los STEs. Para él no deben darse pasos atrás en la gestión de la seguridad sanitaria en los centros educativos. Y más allá de eso, la bajada de ratios puede suponer una mejora en la calidad de la enseñanza.

Para García, el de la bajada de ratios efectivamente ahora parece un problema coyuntural que la situación de crisis sanitaria ha sacado a la luz, pero es algo estructural que debe ser debatido. Máxime cuando la Lomloe hace una apuesta decidida por una mayor personalización del aprendizaje o por metodologías más activas y por las competencias clave. Es, en sus palabras, una cuestión «insoslayable».

Vicent Manyes, además de ser el presidente de la asociación de directoras y directores de centros de primaria, ejerce como director en la Comunidad Valenciana. En su colegio van a hacer todo lo posible por mantener las mismas restricciones que el curso pasado, aunque con algunas mejoras metodológicas. A partir de septiembre, los grupos burbuja estarán configurados por los cursos habituales, enteros, y no por grupos de 20 o menos alumnos. De esta manera van a poder retomar acciones como el trabajo por parejas o por grupos dentro de las aulas, o los proyectos que tuvieron que aparcar el curso pasado.

Se encuentran en una situación intermedia entre la vieja y la nueva normalidad, aunque han preferido, porque les era posible por la configuración de su centro, optar por ser lo más conservadores posibles con las medidas de seguridad. De esta manera, evitarán que el alumnado de los mismos cursos pero de clases diferentes tengan interacciones innecesarias con tal de evitar contagios. El objetivo, dice, es que se evite el confinamiento de las clases. Si un alumno tiene que hacer cuarentena porque alguno de sus padres ha dado positivo, no es lo mismo que si tuviera que enviar a todo el grupo a casa porque hay varios contagios en él.

En cualquier caso, Manyes también tiene claro que una bajada de ratios es algo importante. Y no solo por la situación sanitaria. Es una reivindicaicón de antiguo que no ha perdido vigencia. A pesar de que han solicitado que se mantuvieran las contrataciones por la pandemia para tener grupos más reducidos, como el curso pasado, por debajo de los 20 chavales por clase, este año no ha sido así. «Con menores ratios hay más calidad», asegura este maestro. Y, aunque «no es condición suficiente, sí es necesaria» para la mejora de la enseñanza.

Movilización

Esta es la otra pregunta del millón. Si las administraciones educativas hacen caso omiso de las peticiones que insistentemente se hacen desde la comunidad educativa, con mayor hincapié en los últimos 12 meses, ¿habrá movilizaciones sindicales? La respuesta es complicada, en primer lugar, por la descentralización de la educación. Las comunidades autónomas han tomado medidas realmente diferentes en fución de quién las gobierna. Por eso, además de aumentar la presión sobre el Ministerio de Educación para que legisle una bajada de ratios, las miradas de los sindicatos se trasladarán a los territorios en los que se haya sido, digamos, menos cuidadosos.

Francisco García lo tiene claro. Más allá de intentar que el Ministerio «asuma sus responsabilidades», habrá que incidir en los territorios en los que haya un menor esfuerzo para mejorar las condiciones de enseñanza, principalmente en Andalucía, Madrid y Murcia. De hecho, asegura, en Madrid ya hay movilizaciones anunciadas en este sentido.

Merino se muestra más cauto y, aunque asegura que las organizaciones de la Plataforma Estatal ya han hablado en sus reuniones de la posibilidad de convocar movilizaciones de presión, todavía no ha cristalizado y habrá que esperar a futuros encuentros.

Mientras tanto, ambos dirigentes sindicales esperan reunirse con Pilar Alegría para poder trasladarle estas y otras preocupaciones que tienen de cara al curso, a la implantación de la Lomloe, así como otras cuestiones relativas a la FP o la educación infantil 0-3.

También Cardenal espero que Ceapa pueda volver a reunirse con la ministra a la mayor brevedad, a pesar de que en la reunión que mantuvieron antes de las vacaciones de agosto ya se pusieron sobre la mesas estas preocupaciones relativas a las ratios y el inicio de curso.

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