Somos manada

La LOMCE elimina todos los contenidos educativos referentes a la igualdad de género

  • Feminista en acciónVer cómo están siendo tratados social e informativamente los feminicidios -40 en España en lo que va de año- da vergüenza y pena, con una absoluta tibieza y una banalidad que pasma. Sin una respuesta social contundente excepto la dada por las feministas, ¡Qué novedad!
Soy una joven feminista a punto de comenzar Filosofía en la Universidad de Valladolid, cuyo objetivo principal es luchar por la igualdad de género. Aficionada a la escritura, la lectura, la música, a todo lo que haga pensar y progresar. Con este blog pretendo ir transmitiendo todo lo que vaya aprendiendo y reflexionando sobre la conquista de la igualdad de género. 

Yo apenas comienzo a andar. Llevo leídos unos cuantos libros, escritos algunos párrafos de mejor o peor calidad, voy aprendiendo cosas nuevas. Procuro manifestarme, procuro hacer presente el feminismo en toda asamblea a la que asisto, que aún son pocas. Todo deja un sabor agridulce. A veces de emoción, a veces de impotencia. Pero nada parecido a tirar la toalla.

Hay días que es muy amargo, los últimos meses, lo han sido. Creo que asistimos a dos fenómenos paralelos e íntimamente relacionados: la involución en las conquistas feministas ya dadas por ganadas y una aversión a aquellas que alzamos la voz, que denunciamos la situación.

El clima que estamos viviendo me alerta, me preocupa, me duele, me enfada.  Una situación que me causa impotencia y dolor. Los ataques son constantes, parecemos estar en un campo de batalla, en realidad, siempre lo hemos estado.

Creo que estamos ante un caldo de cultivo muy peligroso: la reforma de la ley del aborto, la implantación de la LOMCE, el elevadísimo e indecente número de asesinatos machistas y la extraordinaria indiferencia hacia los mismos, violaciones que quedan impunes e instituciones que nos esconden, nos atemorizan y nos desaparecen…

La reforma de la ley del aborto nos convierte automáticamente en menores de edad, tuteladas por médicos y psiquiatras que decidirán por nosotras qué hacemos con nuestros cuerpos. Nos convierte en madres por obligación, en seres sin decisiones propias.

La LOMCE elimina todos los contenidos educativos referentes a la igualdad de género, promociona la segregación en las aulas y abre las puertas a la Religión, instrumento patriarcal por excelencia.

Ver cómo están siendo tratados social e informativamente los feminicidios -40 en España en lo que va de año- da vergüenza y pena, con una absoluta tibieza y una banalidad que pasma. Sin una respuesta social contundente excepto la dada por las feministas, ¡Qué novedad!

Se le suma un Ministerio del Interior misógino en esencia, encabezado por un integrista del Opus que sigue recomendando las medidas antiviolación presentes en la web del Ministerio desde 2003 y que ningún gobierno ha cambiado desde entonces. Medidas insultantes, vejatorias e indignantes  que pretenden evitar una violación recluyendo a la víctima en su casa, atemorizándola, animándola a comportarse como un ser frágil y huidizo que necesita de otra persona que la proteja, que la acompañe. Medidas tan insultantes y paternalistas como no poner nuestro nombre en el buzón si vivimos solas, echar las cortinas al anochecer, o no subir en un ascensor con un desconocido.

Por si el ambiente no fuera  suficientemente hostil, sucede que cinco violadores quedan impunes. El caso más reciente y escabroso, ha sucedido en Málaga. La policía se encuentra a una mujer de 20 años llorando y desubicada a primera hora de la mañana en la calle. Esta le cuenta que ha sido violada e identifica a los cinco violadores. Además, acude al hospital donde se certifica que tiene un desgarro vaginal. Nada de esto ha servido para que los “presuntos” violadores cumplan condena. La jueza no encuentra suficientes evidencias y los pone en libertad.

Suma y sigue…, los artículos y los medios virtuales que difunden de una forma u otra mensajes feministas son continuamente atacados por lectores, con insultos a las autoras y desprecios al medio en cuestión.

En el panorama político nadie parece aportar soluciones. Muy al contrario se ridiculiza a las víctimas, se siguen las retahílas de análisis misóginos a lo que sucede y se sigue adelante en lo que a mermar derechos se refiere.

En este caos interminable al que se le podían añadir tantos párrafos como injusticias, tantas letras como insultos, acosos, vejaciones y humillaciones que sufrimos constantemente, hay un buen motivo para la esperanza. Un muy buen motivo.

Y es que mientras asisto atónita a cada noticia, encuentro después en la calle y en las redes una respuesta masiva. Las mujeres somos conscientes de la situación. Por desgracia no nos resulta novedoso nada de lo que está ocurriendo. La indiferencia y el desprecio ya lo habíamos vivido antes. Somos conscientes de que nadie dará la cara por nosotras, que somos invisibles para las instituciones y que las expectativas de que esto cambie por arte de magia son nulas. En las últimas semanas son constantes los llamamientos a la organización, a la sororidad, a la ayuda mutua. Sabemos todas el caldo de cultivo que se está gestando, estamos asistiendo a la derogación de los logros conquistados, pero no sabemos nada de lamernos las heridas, no podemos, no queremos, no hay tiempo. La complicidad en las asambleas y en las manifestaciones entre nosotras se mastica, sabemos quiénes somos y lo mucho que le importa al sistema que cumplamos con unos estrictos roles sumisos y patriarcales. Si oímos a alguna decir “todos y todas”, sabemos que nos une la misma lucha, si alguien defiende el concepto “feminismo” ante las embestidas misóginas pronto acudimos por decenas, si una mujer está siendo maltratada física y/o psicológicamente y lo sabemos hacemos lo imposible para levantarla. Esa es la fuerza que nos mantiene de pie en este ambiente hostil.

Tenemos que encontrar el modo de conectar, de comunicarnos, de responder al machismo, de buscar la igualdad entre los sexos, de dejar de ser denigradas sistemáticamente.

Señoras, esto es lo que hay. Nos están regresando a siglos que ya pasaron, nos intentan recluir, atemorizar. El lado dulce del feminismo es que no estamos solas, es que somos manada.


silencio_corderos   – Enlace artículo : http://feminismoenaccion.blogspot.com.es/2014/08/somos-manada.html
– Artículo Ana Cuervo Pollán: Instrucciones para un tirano

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