Un colegio público para impulsar todo un barrio. Las clases: El papel de la Escuela pública en la sociedad actual

El documental ‘Las clases’ registra el ‘milagro’ del centro Ramiro Soláns, que pasó del 95% de fracaso escolar a ser un referente de innovación educativa

  • El resultado final invita a reflexionar sobre el papel que tiene la escuela pública en la sociedad actual, qué se espera de ella y qué ayuda se le ofrece para conseguirlo.

Septiembre de 2020. El colegio público Ramiro Soláns reabre las clases tras seis meses de confinamiento. La escuela y el barrio Oliver, uno de los más humildes de Zaragoza, afrontan el curso más excepcional que han conocido. Evitar el contagio de la covid-19 es la principal preocupación, pero los profesores temen por encima de todo el impacto que tendrá la pandemia en el aprendizaje y el desarrollo emocional de sus alumnos. Las medidas sanitarias se muestran pronto efectivas y a medida que avanza el trimestre se evidencia que los principales retos del centro son otros. ¿De verdad funciona la educación como ascensor social? ¿Si la escuela se ocupa del barrio quién se ocupa de la escuela? ¿Servirá la experiencia de la pandemia para reducir desigualdades? Son algunas de las preguntas radicales que atraviesan un tiempo sesgado por toda clase de brechas económicas y culturales.

La Fundación Cotec promueve la innovación como motor de desarrollo económico y social.

Comunidad educativa del CEIP RAMIRO SOLÁNS (ZARAGOZA)

Las clases es una película coral protagonizada por la comunidad escolar del colegio público Ramiro Soláns, ubicado en el barrio Oliver, de Zaragoza, uno de los más humildes de la ciudad. La gran mayoría del alumnado proviene de familias obreras con renta económica baja, inmigrantes o de etnia gitana. A principios de siglo la escuela vivía una situación límite, marcada por el absentismo, la conflictividad, un 95% de fracaso escolar, frustración en el profesorado…

La situación empezó a cambiar en 2005, gracias al proyecto de transformación social Vive tu escuela, atrévete a cambiar, que incorpora educación socioemocional, participación, innovación, corresponsabilidad de la comunidad educativa, alianzas transformadoras, además de un sistema especial de selección y formación del equipo docente. El Ramiro Soláns es hoy una escuela inclusiva y diversa, que impacta en la vida del barrio, y cuya práctica educativa es una referencia reconocida con múltiples premios autonómicos, nacionales e internacionales.

Las clases documenta la labor diaria del centro durante el primer trimestre del curso 2020-2021, marcado por las incertidumbres que provocaba la pandemia y la reapertura tras meses de confinamiento. l protagonismo se centra en dos clases, de 1º de Infantil (3 años) y 5º de Primaria (11 años). Conocemos además por dentro los hogares de varios estudiantes. Profesores, alumnos y familiares atraviesan juntos un periodo extraordinario, plagado de dificultades, tratando de levantar un proyecto educativo para que todo un mundo no se deshaga.

Colegio-Ramiro-Solans-Zaragoza

Carlos Magro (izquierda) y Marina Garcés (derecha) responden a las preguntas de una alumna ante la directora del centro, Rosa Llorente (de blanco).

Juan J. Gómez, el productor ejecutivo de esta película impulsada por la Fundación Cotec, explica que buscaba “a un director de cine que aportara una mirada artística y reflexiva” a este seguimiento. Y en esa mirada cobró importancia el buen hacer del Ramiro Soláns.

Fundacion-COTEC

Un colegio público para impulsar todo un barrio

En septiembre de 2020, el colegio público Ramiro Soláns, situado en Oliver, uno de los barrios más humildes de Zaragoza, acogió a un equipo de rodaje en dos de sus aulas, integradas por niños de cinco y 11 años. La producción Las clases tenía la intención de registrar el regreso a la escuela de alumnos, profesores y padres. Tras meses en casa por culpa de la pandemia, ¿cómo se adaptarían todos ellos a la nueva realidad? El documental buscaba responder a esa pregunta con una intención puramente observacional, al estilo de un clásico del género como es Ser y tener (2002), de Nicolas Philibert, que en su día exploraba durante todo un curso la vida de una pequeña clase en un pueblo de la Francia rural.

Pero los creadores de Las clases encontraron una historia más grande, con distintas capas de lectura, y un protagonista más poderoso con el que centrarse: el propio colegio y su innovador proyecto educativo, basado en valores de solidaridad y apoyo mutuo. La Cineteca de Madrid lo muestra en los cuatro pases que ha programado entre este miércoles 1 y viernes 3 de diciembre.

El director de la película, Orencio Boix, supo casi de inmediato que había en esta historia mucho por preguntarse, no tanto por las circunstancias pandémicas como por las cuestiones estructurales que rodean a un asunto tan controvertido como es la Enseñanza pública. “Lo primero que me llamó la atención es ver cómo los profesores se saludaban. Hay de verdad un sentimiento de comunidad entre ellos y un proyecto común del cual son parte activa”, cuenta por teléfono a pocos días de la proyección del documental en Madrid.

Hace 20 años este centro que escolariza a una población en riesgo de exclusión social, en su mayoría inmigrantes de primera generación y estudiantes de etnia gitana, se definía por su alta tasa de absentismo (40%) y fracaso escolar (95%). El liderazgo desde 2005 por la directora del colegio, Rosa Llorente, cambió las cosas de forma radical. Involucrar a la gente del barrio en las actividades del centro y lograr el compromiso de los docentes que trabajan en él fueron dos de las claves. Para ello, el centro se acogió a la Resolución de 5 de mayo de 2005, de la Dirección General de Política Educativa del Gobierno de Aragón, que permite incorporar al claustro solo a profesores que muestren interés en su proyecto educativo.

En el Ramiro Soláns también se dan clases de alfabetización a los padres que lo necesiten y talleres de costura que les hacen sentirse como parte del barrio. En este tiempo, una de sus antiguas alumnas ya es universitaria, y varios otros han decidido seguir con su formación académica para construirse una carrera profesional. Ahora, forma parte de la red internacional de Escuelas Changemaker Ashoka.

“Al comprobar que era un lugar tan abierto a las influencias externas, propuse no solo observar la realidad, sino pensarla y reimaginarla”, comenta Boix. Sin perder el tono de cotidianidad, decidió incluir en el relato la Filosofía, un tema que está ausente en el temario de Primaria, a través de las conversaciones entre los pensadores Marina Garcés y Carlos Magro. Como quería que esa reflexión “no fuera adultocéntrica”, y que los niños fueran parte activa de todo el proceso, llevó a los dos expertos a la radio del colegio, para que contestaran a las preguntas de los jóvenes alumnos. Que la teoría se enfrente a la práctica.

Aunque en esta conversación coral surgen asuntos como la desigualdad social y los roles que la Educación debe o no asumir, la intención de Las clases “es la de plantear preguntas y no doctrinas”, defiende Gómez. Él mismo recupera dos de las frases que Garcés y Magro pronuncian en el metraje para resumir la intención del proyecto: “Sin la escuela es imposible, pero con escuela solo no vale” y “La mejor defensa de la escuela es una buena crítica”.

A través de Las clases, muchos de los habitantes del barrio Oliver se han sentido por una vez escuchados, cuenta su productor ejecutivo. El estreno en junio de 2021 durante el Festival de Cine de Huesca fue realmente emocionante para ellos, apunta el director de la película: “a veces, la cultura es un poco elitista y no recuerdo el Teatro Olimpia donde se proyectó con tal variedad de gente de todo tipo como aquel día”.

Al término del primer pase del viernes 3 de diciembre en Cineteca, el de las 17.00 horas, el director del documental y la directora del colegio participarán en un coloquio con el público moderado por Gómez.

  • Qué: proyecciones del documental Las clases.
  • Cuándo: miércoles 1, a las 19.00 horas; jueves 2, a las 19.00 horas; viernes 3 a las 17.00 horas y a las 20.00 horas.
  • Dónde: sala Azcona de la Cineteca. Matadero de Madrid (Plaza de Legazpi, 8).
  • Precio: 3,5 euros.
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