España es el tercer país de la OCDE con más colegios guetos, que más segrega al alumnado aumentando la desigualdad de oportunidades

  • España es el tercer país de la OCDE con mayor concentración de alumnado en desventaja socioeconómica en los mismos colegios. Es lo que se conoce como segregación o baja diversidad escolar, un fenómeno que crea escuelas gueto y que provoca dificultades en la gestión, ineficiencia en el gasto público y, sobre todo, fracaso y abandono en el alumnado.
  • Madrid es el territorio con las tasas de segregación escolar más altas del mundo, tanto en Primaria como en Secundaria

EstudioDiversidadLibertad-Abril2020

Un estudio de Esade y Save The Children destaca la falta de diversidad de alumnado en las escuelas españolas, una característica más acentuada en Madrid.

Solo Turquía y Lituania tienen más colegios ‘gueto’, en los que más de la mitad de escolares son pobres y en los que abunda el fracaso escolar
Se advierte de la alta concentración de alumnos vulnerables en los mismos centros educativos. La segregación escolar subió entre 2015 y 2019.
Entre los propuestas destacan el cambio de baremo de puntos para la matrícula de los estudiantes y la doble reserva de plazas
En España, la segregación escolar por motivos socioeconómicos es del 0,32%, es decir, el 32% de los alumnos que pertenecen al 25% más pobre tendrían que cambiar de centro
El estudio sostiene que urgen aplicar políticas correctoras desde las administraciones y aumentar la capacidad de elección de las familias, especialmente, las más vulnerables.

España tiene un grave problema de segregación escolar, entendida como la concentración de niños de familias pobres en centros concretos de un municipio o una autonomía frente a colegios privilegiados, con una presencia escasa de rentas bajas, en los mismos barrios o territorios.

Estas escuelas e institutos, las más expuestas al fracaso escolar, se consideran centros segregados cuando el porcentaje de alumnos con familias desfavorecidas y con baja formación supera el 25% y se denominan colegios ‘gueto’ cuando la concentración es superior a la mitad de los estudiantes.

La alta segregación establece una situación de riesgo para el centro y los estudiantes, en la que aumentan de forma notable los problemas de gestión y la desigualdad de oportunidades de los alumnos, con el resultado de unas muy altas tasas de repetición de curso y de abandono temprano de los estudios.

En resumidas cuentas, se desperdician los recursos y el talento y aumenta la desigualdad social, según el estudio realizado por Esade y la ONG Save the Children, titulado ‘Diversidad y libertad: ¿Cómo reducir la segregación escolar respetando la capacidad de elección de centro?’.

España, de hecho, es el tercer país de la OCDE, la organización que agrupa a los estados más desarrollados, con una mayor segregación escolar en las escuelas de Primaria, las que forman a los niños de entre 6 y 12 años. Concentra a alumnos de bajos recursos en centros concretos un 20% más que la media de estos países y solo hay mayor segregación escolar en Turquía y Lituania.

Por contra, según el mismo trabajo, el mayor nivel de diversidad y de igualdad de oportunidades educativas se produce en Japón, Dinamarca y Finlandia, en este último caso con una segregación un 67% inferior a la española.

Un mal en aumento

Pero España no solo genera uno de los mayores porcentajes de colegios ‘gueto’ en Primaria sino que esta poco equitativa tendencia aumentó de forma considerable en los últimos cinco años. Entre 2015 y 2019, los contrastes de diversidad socioeconómica entre los centros españoles, que en los países de la OCDE se mantuvieron idénticos, crecieron un 12%.

También existe una segregación escolar notable en los centros españoles de ESO, pero es menos pronunciada que en Primaria. Posiblemente, apuntan los analistas, porque el número de institutos es menor que el de escuelas, con lo que hay mayor tendencia a la mezcla. España en esta etapa educativa está casi en la media de los países de la OCDE.

Madrid es el territorio con las tasas de segregación escolar más altas del mundo, tanto en Primaria como en Secundaria

Pero si la situación española es mala, el caso paradigmático se da en la Comunidad de Madrid. Lidera los territorios del mundo con el mayor índice de segregación educativa de alumnos de rentas bajas. En Primaria solo le supera Turquía y en la ESO, donde la comparación es entre 80 países, está justo en la cola, solo empeorado por Chile.

Pero lo peor es que mientras España mejoraba su comparativa internacional en centros de ESO entre 2015 y 2018 un 9%, en Madrid la segregación en la misma etapa creció un 11%. Es, de hecho, la única autonomía junto al País Vasco con una tasa de segregación en ESO superior a la media española. En el caso de Euskadi es por un escaso margen. No así en Madrid, donde el grado de desigualdad entre centros es un 40% mayor a la media. Las comunidades con menos centros ‘gueto’ son la La Rioja y Cantabria, con tasas similares a los territorios más igualitarios, los países nórdicos y Canadá.

Reserva de plazas

El análisis, dirigido por Lucas Gortazar y Álvaro Ferrer, lanza una batería de propuestas para reducir de forma drástica la segregación socioeconómica y sus riesgos.

Pretenden que, sin renunciar a la libre elección de centro por los padres, el sistema se corrija con la igualdad de oportunidades de las familias para ejercer esa libertad. Varias de sus propuestas ya están incluidas en la Lomloe, la recién aprobada ley educativa, que aún da sus primeros pasos.

Consideran indispensable aumentar los criterios socioeconómicos (baja renta y formación familiar) en el peso de la puntuación que da acceso a un centro, al tiempo que se eliminan otros discrecionales como el haber tenido un familiar antiguo alumno. También ven necesario hacer una reserva de plazas en los centros para alumnos desfavorecidos ajustada a la composición social del entorno, aumentar la financiación a los colegios ‘gueto’ o con exceso de alumnado vulnerable (para mejorar el acompañamiento y los refuerzos), y modificar el algoritmo de asignación de plazas para hacer «más justo» el proceso de elección de centro.

Otras mejoras que recomiendan son cambiar el sistema de gestión de la «matrícula viva», los alumnos que llegan con el curso ya empezado, muchos extranjeros y con bajos ingresos que se suelen enviar a centros que ya padecen segregación, pero que tienen más plazas libres.

También creen preciso mejorar la información y el acompañamiento de las familias en el proceso de elección, y aumentar la financiación a los centros concertados -para acercar la subvención al coste real de la enseñanza- al tiempo que se impide que estos colegios cobren cuotas, lo que limita mucho las posibilidades de elección para las rentas bajas.

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