EL TIMO de la atención a la diversidad
La atención a la diversidad en Castilla y León se sostiene sobre la buena voluntad del profesorado y no sobre una apuesta real de la administración.
Como docente de esta Comunidad autónoma, en cualquier etapa y en cualquier tipo de centro educativo, es normal encontrarse clases de 25 alumnos y alumnas donde, por ejemplo, hay dos TDAH, otros de compensatoria, uno con dislexia, otro que puede estar sufriendo problemas de acoso y, por qué no, un TEA. ¿Te suena? Y si estás trabajando en la zona rural, tendrás menos alumnado por aula pero de distintos niveles y también cada uno con diferentes particularidades.
A todo esto, es normal que durante el curso se incorporen nuevo alumnado con desconocimiento del idioma o que se diagnostique a algún alumno de altas capacidades o que los padres estén en proceso de separación (como ejemplos de nuestro día a día).
Actualmente, los y las docentes sabemos y queremos atender a todo nuestro alumnado porque apostamos por el Derecho a la Educación Pública y sabemos que es la mejor manera de conseguir una sociedad más justa e igualitaria en oportunidades. Pero, atención, PROBLEMA: ¿Cómo hacerlo, en base a qué normativa y qué recursos nos da la administración? Esto es lo que hace imposible que podamos alcanzar ese objetivo.
Tenemos una normativa educativa donde repite y repite palabras como: inclusión, equidad, atención a la diversidad o atención individualizada a cada uno de nuestros alumnos y alumnas. Pero que no nos engañen. La administración no apuesta realmente por ello en el momento que:
- Prioriza la burocracia y el tiempo que tenemos que dedicarle (elaboración de Programaciones extensas y complejas, de adaptaciones curriculares significativas o no, de Informes psicopedagógicos interminables,…).
- Se contradice entre la normativa que regula la atención educativa al alumnado con necesidad educativa específica de apoyo educativo o el II Plan de inclusión (dentro de clase y de qué especialistas) pero no hay dotación de de personal ni crea plazas de Compensatoria en los IES, ni de PTs o ALs si no se llega a una ratio altísima (ver anexo I de la Orden EDU/1152/2010), de ATEs o Fisioterapeutas.
- Etiqueta al alumnado y al profesorado con siglas difíciles de comprender: ACNEAE, TEA, TDAH, ANCE, ATDI, PT, AL, ATE,… y que en función de esas etiquetas define la atención a recibir por parte de cada uno.
- Se les “llena la boca” hablando de prevención cuando, en la negociación de plantillas, no “computan” alumnos para tener en cuenta la ratio de ALs, PTs, con problemas de dislalias evolutivas, dificultades específicas de aprendizaje, capacidad intelectual límite o TDAH (a quienes les quitaron la etiqueta de ACNEE para justificar la no necesidad de profesorado especialista).
- La Consejería de Educación concreta Protocolos de intervención/coordinación en casos de TDAH, de posible acoso escolar, de urgencias sanitarias, o protocolo de intervención ante sospecha de violencia de género pero no asigna tiempos en los horarios del profesorado para poder llevar a cabo esas intervenciones y coordinaciones.
- Trasladan que la educación en Castilla y León lidera los resultados de PISA, etc, cuando resulta que no se está contemplando los resutados del alumnado de Educación Especial, Compensatoria, etc (cuando son los que más necesitan de nuestro trabajo).
- La administración ofrece ayudas para libros con el programa RELEO+ solo por vía electrónica y excluye a familias que no disponen de DNI o NIE, dejando sin posibilidad a los más vulnerables del sistema.
En resumen: Un sinfín de despropósitos que desespera a los que luchamos por nuestro alumnado.
La administración reipite “inclusión” y “equidad”, pero no dota de tiempo real, personal ni recursos a los centros educativos.
No quisiera terminar sin hacer propuestas legislativas de mejora:
- Plasmar en los horarios de los docentes reuniones de coordinación por Equipos docentes (donde intercambiemos opiniones el profesorado que le da clase al mismo grupo junto con Maestros especialistas de apoyo, Compensatoria y Orientación).
- Que todo el profesorado tenga una hora de atención a familias.
- Que la función de Tutoría esté compensada con más tiempo que 1h/semanal ya que requiere de una dedicación muy amplia.
- Creación de Plazas de PT, ALs, Compensatoria y de Ámbitos de Diversificación en todos los centros educativos con independencia del número de alumnado etiquetado como X o Y en el ATDI. No a las etiquetas.
- Posibilidad de solicitar recursos (Releo+, apoyos, ….) a lo largo de todo el curso.
- Que la figura de Orientación Educativa y Servicios a la Comunidad tenga como horas lectivas las de tutorías de los grupos para así poder intervenir de manera regulada y oficial (colaborando con los Tutores para orientación académica, charlas sobre convivencia, inteligencia emocional, pasar pruebas como Sociescuela,…).
La verdadera atención a la diversidad se resolvería con disminución de número de alumnado por clase e incremento de docentes.
Anabel Blázquez Lapeña
Orientadora Educativa



